11 de marzo de 2017
Existimos porque resistimos
Tras la convocatoria de #NiUnaMenos, el encuentro Nacional de mujeres nº 31 -que reunió más de 70.000 mujeres-, el paro de octubre, y el tetazo, el ocho de marzo de marzo del 2017, día internacional de la mujer nos vemos obligadas nuevamente a comprometernos a parar y salir a marchar a las calles.

Tras la convocatoria de #NiUnaMenos, el encuentro Nacional de mujeres nº 31 -que reunió más de 70.000 mujeres-, el paro de octubre, y el tetazo, el ocho de marzo de marzo del 2017, día internacional de la mujer nos vemos obligadas nuevamente a comprometernos a parar y salir a marchar a las calles.
De cara a la propuesta internacional, convocada por colectivos de mujeres de más de cincuenta y cuatro países, dentro de Argentina, en la ciudad de Rosario, el cese de actividades se dio desde las doce a las tres de la tarde a manera de protesta.
Cerca de las seis, la convocatoria a concentrar en Plaza San Martin, crea un atmósfera de incertidumbre en la ciudad: las calles cortadas, se respira un clima denso, no se sabe si es el calor de la lluvia que no cae o el embotellamiento de calle Santa Fe, donde decenas de personas esperan el colectivo, y aunque no dicen nada, se leen algunas caras que se preguntan ¿otra vez estas locas haciendo quilombo? ¿otra vez una marcha?
Llegando a la plaza San Martín, la energía de miles de mujeres contentas, otras serias, pintadas, disfrazadas, indignadas y una imagen que no es nueva, la de miles de mujeres que toman la decisión de alzar sus voces.
La marcha comienza por calle San Lorenzo, carteles imágenes y banderas visibilizan los gritos de equidad. Diversas manifestaciones artìsticas se desarrollan en ella desde las Locas Margaritas, Zapatitos de Charol a el grupo de danza Isabel Taboga. Una palabra resuena y se siente: sororidad. Hermanas, compañeras de lucha, unidas formando alianzas para combatir la opresión que todas sufrimos.
Combatimos uno de los condicionamientos machistas más fuertes y más invisibilizados: El de hacernos creer que la fraternidad entre mujeres no existe. Nos hicieron creer que muchas mujeres juntas es para quilombo, porque es más fácil dominar a una que a mil juntas. Separadas somos débiles.
Nos juntamos para decirle que no les creemos nada, y que sí, vamos a hacer quilombo pero juntas para romper con todas las estructuras patriarcales.
Entrando al monumento, un grupo de policías que custodia la iglesia miran con asco y asombro las numerosas columnas de gente y banderas que buscan su lugar en el monumento.
En el escenario principal, se hacen voz nuestros reclamos de la mano de diferentes periodistas de la ciudad:
Paramos ante los tarifazos y ajustes de un Estado ausente, el mismo que elimino la Ley de Educación Sexual Integral, el mismo que recorta presupuesto para combatir la violencia de género, el mismo que hace oído sordos al proyecto de aborto legal seguro y gratuito. Paramos porque queremos igual salario que nuestros compañeros varones.
Paramos ante la ola de femicidios que se lleva la vida de más de una chica por día, para contra los crímenes de odio y violencia machista. Paramos por Higui, por Belén, por Yamila. Paramos por Milagros Sala. Paramos por todo esto y mucho más. Y Sobre todo marchamos porque no somos sumisas.
Finalizando la convocatoria multitudinaria, arriba del escenario los estereotipos y las problemáticas que día a día nos enfrentamos, se hacen humor y música de la mano de la murga uruguaya Modestia Aparte, murga solo de mujeres, única en la ciudad.
Continua la empoderada banda de mujeres Alto Guiso, que con una fusión de ritmos nos mueve y preparan el terreno para que finalmente Girda y los del Alba nos hiciera bailar convirtiendo en una festejo este día histórico y revolucionario en la historia del feminismo. Cerrando el día así al grito de ¡VIVAS NOS QUEREMOS! ¡JUNTAS HACEMOS TEMBLAR LA TIERRA!

Texto: Malena Podestá
Fotos: Agustina Rosconi



Comentarios: