28 de marzo de 2017
La cultura no se clausura: El Olimpo tuvo su festival
El sábado pasado en el Estadio Cubierto de Central Córdoba se hizo el Festival Olímpico a beneficio del Olimpo, que ya sabemos, está en una situación jodida. Planeta Cabezón se hizo presente una vez más.

Por Gonzalo Luján
Fotos por Salvador Ríos

Ya es de conocimiento popular la situación por la que está pasando el Olimpo Bar de Corrientes y Mendoza. El 8 de marzo fue clausurado, como ya le paso a varios espacios culturales. Para poder bancar la multa y los gastos que implica tener un bar cerrado se estuvieron haciendo varios eventos. La jam de los jueves pasó al Club 1518, por ejemplo. El sábado se realizó el Festival Olímpico en la Sede de Central Córdoba con muchísimos artistas locales que se acercaron a dar una mano.

La cosa empezó temprano con milonga y clases de tango, un clásico del bar. Las clases que se daban en el Olimpo fueron suspendidas por la clausura, y tuvieron que hacerse en otros lugares. Se aprovechó también el festival para que los seguidores del tango tengan su espacio. Desde temprano también se hicieron presentes los chicos de Soda Serigrafía, estampando remeras con la frase de “La cultura no se clausura”.

Luego vino una catarata de músicos que fue subiendo al escenario a lo largo de toda la noche. Pasaron Saverio Maccne Electric Blues, Dani Lesté, Comadreja Experience. Franco Capriatti desplegó sus años de blues y su cinturón de armónicas. El momento emotivo llegó cuando fue el turno de Charly Bustos, un prócer de la música y las calles rosarinas. Nos regaló alguna de sus canciones y otras que se dio el gusto de cantar con su hija Shanti.

Lima Sur también se hizo presente con el power que los caracteriza y acomodándose a una nueva formación. Mucho agite para una banda de las entrañas de zona sur que ya tiene todo un recorrido. La Familia Sarrasani con toda su orquesta circense hizo que los cuerpos de los espectadores dejen de estar estáticos y comiencen a saltar y sudar. Ya era una fiesta cuando La Ilusión Orquesta tuvo que cerrar la noche, y estuvieron a la altura: la gente siguió agitando hasta el final del show.

Casi mil personas se acercaron al Estadio Cubierto de Central Córdoba a llenarse de cultura y a dar una mano con una causa que les toca a todos lo que circulan el ambiente. Los espacios culturales rosarinos vienen siendo censurados hace tiempo por la Municipalidad. Todos están habilitados con un rótulo diferente, y cada uno de estos tiene sus diversas complicaciones. En algunos no se debe bailar, en otros no se puede dar clases, a algunos los corren con el tema de los ruidos molestos. Y lo cierto es que estos espacios aportan muchísimo a la ciudad, realizan actividades que enriquecen a Rosario como polo cultural.

Así fue que los espacios culturales de Rosario organizaron y formaron el ECUR, el ente que los agrupa a todos luchando por una misma causa. Por la visibilización, por el apoyo del Estado, o al menos porque este no los censure ni los persiga. Hoy pelean por la implementación de la ordenanza de Club Social y Cultural, que plantea crear esta figura para los espacios que no son bien representados con el mote de bares, pero que tampoco son boliches. De ser aprobada esta ordenanza, los espacios culturales podrían realizar sus actividades con tranquilidad sin que ninguna habilitación los complique. Además la Secretaria de Cultura de la ciudad debería aportar parte del presupuesto anual en el fomento de estos lugares. Los espacios culturales de Rosario tendrían más responsabilidades también, si es implementada la ordenanza, de dar un mayor número de actividades culturales abiertas a la comunidad.

El problema no termina acá. Los que llevan el bar adelante, los mozos, cocineros, fotógrafos, talleristas y demás, corren el riesgo de perder sus puestos de trabajo si el bar tiene que cerrar. De momento no están pudiendo cumplir con sus jornadas, de modo que son quienes trabajan en la jam que pasó momentáneamente al Club 1518, y quienes estuvieron trabajando el sábado en el festival. Los puestos de trabajo también deberían tenerse en cuenta a la hora de clausurar un espacio.

Esta es la situación de la cultura independiente en la ciudad de Rosario. No para de crecer, de brotar por todos lados, y la están bajando con controles y clausuras. Hoy le tocó al Olimpo, pero no es el primero, y tememos que no sea el último. Por suerte el Festival del Rescate Olímpico fue una fiesta, y las buenas lenguas dicen que pronto se viene otro.

Si querés ver el albúm de fotos completo entra en: https://www.facebook.com/pg/olimporosario/photos/?tab=album&album_id=1485191034846130



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