19 de septiembre de 2017
Para odiar hay que querer (3/5)
“Los que aman odian”, la película protagonizada por Francella y Lopilato llega en un muy buen momento para las producciones argentinas. Basada en una novela de Bioy Casares y Silvina Ocampo, esta película es una buena opción para los amantes del género policial clásico.

Por Agustín Barcos.

   Después de las convocantes “Mamá se fue de viaje”(1.600.813 de espectadores acumulados), “La cordillera”(587.259) y “El fútbol o yo” (967.102), llega otra película que promete tener un buen rendimiento en las taquillas, con dos estrellas que tienen una muy buena imagen para el público, como son Guillermo Francella y Luisana Lopilato. De hecho, hasta el momento la película ha tenido una destacable concurrencia con más de 220.633 tickets vendidos desde su estreno, teniendo más 70.000 esta última semana. Sin dudas, una película que tenga en sus protagónicos a actores como Francella, Darín o Suar son garantía de convocatoria, ya sea por admiración o por simple simpatía.

   Completan este elenco estelar los actores Carlos Portaluppi, Marilú Marini, Juan Minujín, Mario Alarcón y Justina Bustos. El director es Alejandro Maci, de buena labor en esta oportunidad. Este policial se ambienta, aproximadamente, en los años 40´. Escapando del estrés y el desamor, el doctor Enrique Hubermann (Francella) decide ir a descansar al hotel de Bosque de Mar. Ese hotel viejo y olvidado, ubicado en las playas del mar, es propiedad de su prima (interpretada por Marilú Marini) y lo recibe muy hospitalariamente. Pero, ocasionalmente, también se hospeda en ese paradisíaco hotel su ex amante (Mary, por Lopilato) con su familia, de quien escapaba buscando paz. O tal vez no es tan así, porque en la película no conocemos claramente cuáles son las intenciones de todos los personajes.

   Dentro del hotel se vive en un ambiente tenso, asfixiante, debido a que todas las ventanas están selladas por las filtraciones en las caóticas tormentas de arena. Por eso vemos constante incomodidad en los personajes, además de la incomodidad de sus secretos. Más allá de que escapaban de su desamor, Mary y el doctor Huberman revivirán sus pasiones (de amor y odio), mientras las tormentas afuera desencadenan toda su ira. 

   Antes que nada, tenemos que decir que la locación es hermosa. Esas escenas al lado del mar me recuerdan al western “El rostro impenetrable” (única película dirigida por Marlon Brando, en el año 1961), que también tiene al mar como parte del escenario. Me parece lograda la búsqueda de ambientar la película a la época, y hay más de una toma bella, estéticamente hablando. Pero también cumple con la intención de dejar al espectador en un lugar de intriga, por intentar descifrar cuál es en realidad la intención de estos dos amantes y si fue tan casual o no este reencuentro. En este sentido, tenemos que decir que Francella y Lopilato hacen un buen trabajo, dejando atrás la imagen de sus personajes de “Casados con hijos”. Los giros en la historia y la intriga latente dan las pautas de un policial correcto, con los rastros habituales de este género.

   No es única adaptación del gran Bioy Casares (en este caso, fue escrita en conjunto con Silvina Ocampo, su esposa en ese momento) al cine, ya que también tenemos “La invención de Morel” (1974), “La guerra del cerdo” (1975) e “Invasión” (1969). En esta última, escribió el guion original junto a otro gran escritor argentino, nada más ni nada menos que Jorge Luis Borges. Nota: 3/5 (buena).

 

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Alejandro Maci

Duración: 101 min

Actuaciones: Guillermo Francella, Luisana Lopilato, Carlos Portaluppi, Marilú Marini y Juan Minujín.

Nota: 3/5 (buena).



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