30 de septiembre de 2017
El poeta y sus demonios (2½/5).
En “Mother!”, Jennifer Lawrence y Javier Bardem interpretan a una pareja marcada por el autodestructivo proceso creativo del personaje de Bardem, que es un aclamado escritor. El director Darren Aronofsky nos trae aquí un thriller muy jugado.

Por Agustín Barcos.  

   En el querido thriller de todos los jueves tenemos en esta oportunidad a una película dirigida por Darren Aronofsky, el hombre que dirigió las aclamadas películas “Réquiem por un sueño” y “El cisne negro”. Y en el protagónico tenemos a dos conocidos, y oscarizados, actores. Ellos son Jennifer Lawrence, ganadora del Oscar a mejor actriz por “El lado luminoso de la vida”, y el español Javier Bardem, premiado también con un Oscar como mejor actor de reparto en “No hay lugar para los débiles”. Completan el elenco, las conocidísimas y experimentadas estrellas, Ed Harris y Michelle Pfeiffer.

Jennifer Lawrence y Javier Bardem, dos oscarizados actores desplegando su histrionismo en este thriller. 

   En una finca alejada, esta pareja interpretada por Bardem y Lawrence conviven tranquilamente. Ella es una mujer servicial, que se encarga de todos los quehaceres de la casa (hasta los de albañilería y la  refacción de la casa), todo para no complicarle las cosas a su marido, que todo el tiempo parece estar trabajando en busca de la inspiración que lo lleve a escribir su próxima novela exitosa. Como no tiene inspiración, busca generarla a toda costa, llegando a niveles increíblemente exagerados.

   La tranquilidad de esa gran casa en refacción y la de esa enamorada pareja cambiará cuando una pareja mayor que ellos (Ed Harris y Michelle Pfeiffer) se entrometa en su vida con el pretexto de haber llegado a esa finca alejada por error, pero en realidad están ahí por el fanatismo hacía el escritor. En un punto, el argumento nos remite a “El Bebé de Rosmary” de Roman Polansky. Estos nuevos huéspedes y la insoportable e histriónica hospitalidad del escritor serán un calvario para la ama de casa que desea tener un hijo.

   Sin duda, las pretensiones de la película terminan siendo contraproducentes y lejos quedan de lograr su cometido. Hay como muchas buenas ideas, pero todas amontonadas no terminan teniendo un resultado satisfactorio. Y hasta, de hecho, puede cansar, ya que en algún que otro momento la película cae en una meseta de aburrimiento. Como punto positivo, la película tiene un par de escenas geniales.

   Las actuaciones son dispares; Lawrence tiene una buena actuación, pero el personaje de Bardem me pareció un tanto sobreactuado, en un registro muy teatral. Nota: 2½/5 (regular)



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