NOTAS  22 de mayo de 2018

Trance en el Festival de Afrobeat Independiente

La 7ma edición del Festival de Afrobeat Independiente presentó a Antropofónica, Luka, Tam Tam, el Ensamble Minga, El Gran Capitán y Niki Lauda en sus dos fechas en el JJ Circuito Cultural.

Sábado por la noche en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Los primeros frios picantes del año azotan a la gente que camina las bastante vacías calles céntricas. Luego de varias cuadras caminando, llegamos a la puerta del Circuito Cultural JJ, y ya se escuchan los tambores y vientos desde adentro. Ingresamos al lugar y el golpe de calor es inmediato. La temperatura adentro es otra, tal vez por la buena cantidad de gente que hay en el espacio, o por la arquitectura del lugar. Debe ser por lo intenso que recorre los cuerpos que asistieron a esta segunda fecha de la séptima edición del Festival de Afrobeat Independiente. Ya estaban sonando las primeras canciones del Ensamble Minga y la temperatura general del espacio iba aumentando. Automáticamente empezamos a sacarnos las capas y capas de abrigo, y nos dirigimos a la barra. Era un microclima el que se generó en el espacio cultural de la calle Jean Jaures.

Ambientémonos. ¿Qué es el Festival de Afrobeat Independiente? Es un espacio gestionado por las mismas bandas del género que, movidas por la herencia cultural de Fela Kuti y por las ganas de que su trabajo artístico sea valorado social y económicamente. En contraposición a otro festival de afrobeat, el FAI se posiciona desde la total autogestión, desde la defensa de la cultura independiente, valorando equitativamente el trabajo del artista en un espacio popular con una entrada gratuita o a un precio que está al alcance del bolsillo de todes. Buscando generar entre todas las agrupaciones de afrobeat un espacio mayor al que puedan tener segregadamente, así como también una mayor convocatoria.

El afrobeat es un género que hace tiempo se viene haciendo un buen lugar en la escena porteña, y de a poco se va replicando en ciudades del interior del país. Algunas bandas, como Antropofónica y Tam Tam, vienen dedicándose a interpretar el género hace una década, y en los últimos años fueron apareciendo varios grupos más. Tal vez la banda más exponente del género a nivel latinoaméricano sean lxs chilenxs de Newen Afrobeat.

Asi es que, tentado por la propuesta del FAI, por la posibilidad de conocer esta movida y de escuchar en vivo estos sonidos, viaje a Capital Federal y fui al Circuito Cultural JJ. Ya adentrado en el clima de la situación, con la pila de abrigos descartados en una mesa voy haciéndome uno con el ambiente, y compartiendo la sensación generalizada. Luego de la presentación del Ensamble Minga, y de tomar una cerveza en el patiecito del JJ, mi amigo decide emprender la vuelta a casa, y yo decido quedarme a disfrutar de las bandas que venían, a conocer un poco más todo esto que estaba acontenciendo.

El Gran Capitán se subió al escenario, con sus vientos al frente, y el fuego iba creciendo. Entre una cosa y otra fui conociendo a varias personas del público, compartimos algunas cervezas, experiencias, debates sobre la cultura y los medios independientes, sobre cómo nos posicionamos frente a la situación de crisis. Me distraigo un poco de lo que pasa en el escenario por unos minutos, entre charlas, humos y birra, y cuando vuelvo a concentrarme en la increíble presentación de El Gran Capitán, noto que gradualmente la gente se fue prendiendo fuego. Ojos cerrados, ofrendas de danza, saltos y mucho sentimiento. Entre todes compartíamos la sensación de libertad, mientras los tambores se metían en nuestro cuerpo a movernos como latidos, y las melodías de los vientos estallaban nuestras mentes. Es un trance gradual. Las canciones son largas y de a poco van haciendo que la gente se una al fuego. Personas que al principio del tema estaban mirando de brazos cruzados, están desacatadas cuando el tema explota. La gente baila, suelta, libre. No hay una forma de bailar bien. Es dejarse llevar por los estímulos que entran al cuerpo y tarde o temprano te terminan moviendo.

Esperábamos el último tema de El Grán Capitán, cuando anuncian que no va a haber un tema más, para que Niki Lauda, que vinieron a traer su afrobeat marplatense pueda tener un buen tiempo para delirar al público. Nos quedamos manija de seguir escuchándolos, pero es un buen gesto el de la banda porteña, cediendo el espacio a los visitantes. Un gesto de compañerismo entre artistas, que habla muy bien de la movida, de lo democrático y equitativo del trato, y del valor que se le dá a una banda que viene desde lejos a mostrar lo suyo. Nosotres nos derretíamos de la manija por un tema más, pero también valoramos el gesto. Y sabíamos que se venía algo bueno.

Respiramos, nos refrescamos un poco en el entretiempo. Es que se deja mucho en la pista baila. Pero lo cierto es que no me siento agotado. Al contrario, me siento recargado de energía para otra tanda de música. La energia ancestral del afrobeat, y de les seres que dan y reciben, arriba y abajo del escenario.

Sube al escenario Niki Lauda y el pulso vuelve a reinar nuestros cuerpos. Una vez más, los instrumentos se van superponiendo uno a uno, y la gente que en un principio miraba atenta, empieza a cerrar sus ojos, a percibir con los demás sentidos y a dejarse llevar. Tras unos cuantos minutos de la presentación, se va alcanzando el estado de clímax entre los músicos que están intimamente conectados, y en el público que vuelva a estar encendido, que pierde su forma de personas individuales para convertirse en una masa que se mezcla, se une, se separa y vuelve a unirse con otra parte del todo. Es intenso lo que se siente, y hasta se me hace difícil ponerlo en palabras. Toda esa energía que veo en el público y en los artistas, que percibo en el aire, de un momento para otro, se vuelve una fuerza imparable, interior, que va recorriendo todo mi cuerpo desde la raíz hasta la corona, y que la siento alojada en mi plexo solar. Es cuestión de minutos a que recorra el cuerpo entero, libere los canales que estaban trabados y genere el estado de trance, que inevitablemente nos envuelve a todes por igual.

Se despide Niki Lauda con otra fogosa obra, y lo cierto es que mis energías se recrean y sigo sin sentirme agotado, lo que permite disfrutar de otra cerveza y otras charlas, y bailar un rato más con los temas que La Negro DJ pinchó hasta que se encendieron las luces del lugar.

Recomiendo amplimente bucear en el género, escuchar las obras maestras del padre Fela Kuti y de otros exponentes como Ebo Taylor, o Newen Afrobeat. También escuchar a todas las bandas del festival (Antropofónica, Tam Tam, Luka, el Ensamble Minga, El Gran Capitán y Niki Lauda). Y claro, si tienen la oportunidad de asistir a alguno de los festivales o las demás movidas que se organizan desde FAI, como las jams de afrobeat de los domingos, y los festivales a cielo abierto en parques porteños. Ampliemos en nuestras tierras el legado de Fela Kuti, y démosle manija al género para que en todas las ciudades haya al menos una banda que genere estas sensaciones.

 

Texto: Gonzalo Luján

Foto: Leonel Hitters (cortersía del FAI)

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