NOTAS  10 de septiembre de 2018

La Catedral del Mar: las heridas del feudalismo.

Ambientada en la Barcelona de la Edad media, esta serie basada en una novela homónima es una interesante apuesta para pensar en las heridas que nos infringe la cultura.

Por Agustín Barcos.

Espantados, así nos encontramos ante esta serie que con crudeza nos muestra el feudalismo de la Edad Media en España, más precisamente en Barcelona, en tiempos en que pertenecía al Reino de Mallorca y todavía no se había unificado lo que más tarde se conocería como la monarquía española. Es que aquí vemos lo traumático y nocivo que puede ser para los cuerpos un sistema tan desigual entre las personas. Pero es aún peor y más impactante, la violencia machista a la que están sometidas las mujeres en esta historia.  

   La historia comienza contada por el siervo Bernat Estanyol, quien escapa junto a su hijo a Barcelona porque es buscado por el ejército de un señor feudal. Después de que esos bandidos amparados por el vasallaje destrozasen su familia y que él cometa un crimen, escapan junto a su pequeño hijo en busca de una vida mejor. Por eso llegarán hasta esta gran ciudad, donde los habitantes construyen una monumental catedral. 

   La Catedral del Mar es de esas series en las que el segundo capítulo es mejor que el primero, difícil al principio, pero después se hace más llevadera en la trama. Presenta una interesante búsqueda de ambientación, aunque nada sobresaliente. Es una adaptación de la novela homónima de Idelfonso Falcones y es una temporada de ocho capítulos. 

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