Suspendido en el aire, el vals para les que ya no están.

Artistas circenses intervinieron el parque bailando un vals con suspensión capilar y música en vivo, conmemorando el día de lxs muertxs. El vals de los recuerdos.

La ciudad de Rosario retorna de a poco a ver arte en los espacios públicos. Después de meses de lucha, lxs artistas de la calle van ganando espacios donde poder manifestarse y ejercer sus actividades fundamentales, cuidándonos a todes, cumpliendo los protocolos. Manteniendo viva esa llama que le da a esta ciudad ese color único, de río y cielo, de cultura y compartir.

Y justamente artistas de la calle fueron quienes decidieron intervenir desde su oficio de amor conmemorando este día de lxs muertxs.

Pasadas las seis de la tarde, seis mujeres se encontraron con la roja estructura de hierro de San Martín y el río, y se hicieron carne con ese hierro para unir sus corporalidades a través de la danza y en pos del ritual.

Encuentro con el hierro, tierra, romper el espacio y encuentro con una compañera, conectando la coronilla. Ronda ante la ofrenda, con respeto y como ceremonia. Agua en los cabellos y a bailar, con una disciplina que termina de enmarcar el ritual: la suspensión capilar.

¿Qué es la suspensión capilar? Es una disciplina en la cual, mediante un sistema de cuerdas, agarres y poleas, se cuelga un cuerpo desde el cabello, uniendo todos sus centros energéticos mediante dos presiones contrarias, y se pone a disposición de la danza y la acrobacia, flotando en el aire.

Este grupo de mujeres comenzó a encontrarse este año para practicar colectivamente la sagrada disciplina de la suspensión capilar. Y esta tarde de noviembre, mostraron a todas las personas que se acercaron, su investigación y su arte fusionado.

Una línea de músiques de encargaron de sonorizar el momento, con violas y acordeones, produciendo así la melodía y armonía del vals de los recuerdos, para que las corporalidades den inicio a la danza.

Así llegó el momento para que las artistas unan sus mosquetones y argollas a la cuerda para suspender y bailar el vals con una compañera, mientras otra se hacía cargo de mantenerla en el aire mediante el sistema de cuerdas y poleas. La danza es entre una mujer sostenida por la gravedad y otra mujer flotante, como si estuvieran uniendo los dos planos al bailar. Hasta que las manos se sueltan, y el cuerpo se eleva más y más, realizando así sus magias, sus giros y acrobacias, y sus ofrendas para lxs que ya no están. Para traerlxs acá, y sentir en una ceremonía, que sí están, que siempre están.

Fueron rotando las mujeres que se suspendían del cabello, las manos que se entrelazaban. La cuerda eleva un cuerpo, y la gravedad en contraposición lo empuja hacia el piso, alineando así cada centro energético en una línea conectada con el cielo y la tierra. La suspensión capilar rompe con la gravedad, una de las principales leyes de este mundo terrenal. Tal vez eso sea lo que haga de esta disciplina un ritual acorde a la celebración que nos encuentra.

Habiendo tenido cada artista su momento de baile y elevación, hubo un momento final en el que todas se colgaron y giraron en concordancia como una ofrenda artística. Y se experimentó de una forma muy movilizante para todas las personas que estábamos presentes.

Tras el aplauso emotivo y generalizado, las mujeres se volvieron a encontrar en una ronda y así llegó el momento en que todes les artistas que formaron parte de la intervención saluden al público: las mujeres que se suspendieron, les músiques que amenizaron la danza, y les compañeres que ayudaron en la técnica y el armado del espacio. Hubo oportunidad de dar unas palabras en homenaje a lxs muertxs, a la necesidad de recordarlxs para mantener viva su esencia en este plano, entendiendo que el arte puede conectar esas dos instancias de un mismo proceso que son la vida y la muerte, y que se puede celebrar con un vals de los recuerdos.

Mujeres y hombres que han sembrado semilla de lucha en esta tierra, para que nosotrxs podamos cosechar frutos de vida y esperanza, y así volver a sembrar para que alguien coseche cuando ya no estemos. Con esta ceremonia lxs traemos aquí por este día, les abrimos las puertas de nuestras casas, como en aquella antigua celebración mexica que debemos mantener viva como pueblo latino. Viva, como lxs muertxs.

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos: Alejandro Martinelli

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