Perro Fantasma mostró su orgánico Corazón y Alma

Al fin Perro Fantasma presentó su segundo material de estudio, Corazón y Alma, acompañades por Mariano Marcial.

¿Cómo se sentirá presentar en vivo un disco luego de un año de haberlo publicado? Lo que puedo decir es que algunas sensaciones se multiplican. La ansiedad sana es mayor, el público ya conoce y ha digerido las canciones como para poder cantarlas y acompañarlas. Esta pregunta me la hago después de haber asistido a la presentación en vivo de Corazón y Alma, el segundo material de estudio de Perro Fantasma, en Distrito Siete.

La noche del viernes nos encontró en el D7, uno de los importantes bastiones culturales que quedan (y ya no abundan) en Rosario, uno de los pocos lugares donde las bandas puedan realizar un show de buen calibre. Allí Perro Fantasma nos reunió para mostrarnos estas canciones que fueron compuestas antes de la pandemia, y que recién en este momento de mayor calma al respecto, podemos escuchar en vivo.

El encargado de iniciar el espectro musical fue Mariano Marcial. Quienes conozcan de los inicios de la música eléctrónica en Rosario, allá por los 90, y de la proyección nacional de la misma a nivel mundial, lo conocerán por Deep Mariano. Los años y las experiencias lo han llevado a un renacimiento y un mayor conocimiento de sí mismo, tanto a nivel personal como musical, y es así que crea estos nuevos sonidos que nos regaló. Este reencuentro con sí mismo se vislumbra en la transformación de su música, así como en su nuevo reconocerse como Mariano Marcial.

Sonidos más orgánicos y tribales, que nos remontan a los viajes por naturaleza y nuestro interior. Desde lo progresivo, con decibeles y BPMs bajos, que se acercan y se sienten cómodos en lo que podría llamar down tempo. Este es el universo sonoro que rige sus últimas búsquedas, así como su álbum Magia Blanca. Una puerta de entrada hacia la expansión de la conciencia, un viaje de autoconocimiento desde la introspección y desde el tocar la tierra para tocar así el propio espíritu. La música que alguien crea es el reflejo de su búsqueda interior. Y un poco de todo esto fue lo que nos obsequió Mariano.

El ambiente quedó bien climatizado y listo para que salga a escena Perro Fantasma. Y ahora sí llegó su momento, el de escuchar las canciones de Corazón y Alma, este segundo disco de la banda (anteriormente dúo), que fue presentado a principios de 2020. De hecho, las canciones fueron compuestas antes de la pandemia, y habiendo sucedido todo lo que sucedió el año pasado, tomaron una significación completamente distinta.

Las hermosas sensaciones que atravesaba Pauline Fondevila, cantante y compositora, eran imposibles de ocultar. Y así la veíamos cantando a toda emoción, caminando y bailando por el escenario, dando saltitos de alegría purísima. Sintiendo y cantando. Las canciones de Perro Fantasma son simples y flasheras a la vez, el sonido un tanto oscuro y humeante. Y a la vez, nada de esto impide la felicidad de estar tocándolas para personas reales. No hay una pose que bloquee la sensación. Esto es real.

Una a una se fueron repasando las canciones de sus dos discos. Hubo algunos momentos muy elevados en materia emocional, y yo no quisiera dejar de mencionar el momento en que tocaron Corazón y Alma, la canción que le da nombre al no tan nuevo álbum. El recitado de un tiempo post apocalíptico en una Rosario de escombros, en la que lo tropical de la zona tomó revancha y se puede vivir de sus frutos, viviéndola en una extraña comunidad, mirando un cielo increíblemente estrellado, usando el aburrimiento para escribir canciones. La sensación casi esperanzadora de sentir que se puede vivir de una forma tan bella y creativa una catástrofe como la que describe la canción. “Mañana, cuando nos invadan la duda y la desesperación, tendremos que acordarnos de esto”. Piel de gallina, ojos llorosos, aplausos y ganas de abrazarnos, más allá de los protocolos y todo eso. No hay guerra ni cataclismo que destruya este amor.

Llegando al final del show hubo tiempo para algunas canciones más. Así pasó otro de los grandes temas del segundo álbum, La Hora del Corchazo. Me rehúso a creer que este tema fue compuesto antes de la pandemia, porque siento que relata esas sensaciones de la cuarentena temprana, de vivir encerrado. Tal vez porque la hora del corchazo se hacía eterna, aunque tal vez los domingos sin motivos siempre tuvieron eso, y toca aceptarlo. O hacer de nuestros domingos, algo creativo.

Algo que se puede destacar de esto de presentar un disco un año después, es esta sensación de que las canciones que se escucharon en vivo por primera vez, ya eran clásicos antes de este momento. Como Santa Fe Ending, del primer disco, que fue la que cerró el show. Imaginando una provincia inundada, y una vez esa sensación de vivir luego de un apocalipsis, e intentar describirlo.

Se fue este esperado show de Perro Fantasma. Y digo esperado, porque realmente lo fue. Pero esa larga espera, que en algún momento se habrá hecho ardua para les artistas y su público, terminó generando esa atmósfera de sentimientos alucinantes, que hicieron que no nos olvidemos de lo que sucedió el viernes en el D7. Todo esto me hace pensar, en cómo el habernos sentido tan lejos, hoy nos hace valorar tanto esta cercanía. Y valorar nuestros rituales, el del encuentro y la música en vivo, el de disfrutarlo con quien nos gusta disfrutarlo, sintiéndolo con el alma y con la piel. Compartimos emociones, abajo y arriba del escenario.

 

Texto: Gonzalo Luján Salguero

Fotos: Sofía Coloccini

 

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