Informes de un insomne

"Es tan parecido a un paraíso a la deriva ese extraño sabor de reír con complicidad para nadie". Por Maca - Foto:Ale Herbert

Pero que vuelva. Porque el infierno son los otros. Y si no lo veo ahí, del otro lado, una vez más, siento que algo en el mundo va a afligirse. Es tan parecido a un paraíso a la deriva ese extraño sabor de reír con complicidad para nadie. Nadie; que es ese que está ahí sin nombre, mirándome con unos ojos que no me miran nunca, que no son para nadie, que soy yo, ubicada tan precisamente por el cosmos en el contrario de este punto extremo en el que estoy. Y ahí nos reímos los nadies. Cómplices de otro invisible que se transfigura en forma nuestra, en espejismo. Y que pasaremos por la apuesta irónica de unas pocas manos lúdicas que baten dados azarosos. Y a cada incertidumbre una búsqueda inconstante a lo largo de ese mismo abismo que acabará por demostrar jamás nada a otros nadies y seguirán en la inútil rueda hasta el último de los segundos de esta máquina estéril que seguirá provocando incertidumbres en todos los nadies que buscamos a ese otro. Al que le sonreímos como cómplices en lo que no puede ser más que un paraíso a la deriva, que no puede más que ser un infierno por no tener nombre.

Y si no vuelve nunca más. Es ese asunto de la ventana, es otra vez la contemplación absurda, la entrega idiota como una jovencita intrépida a las mismísimas fauces de las fieras. Y por haber nombrado mucho más por su verdadero nombre quisiera que el averno fuera mío auque sea por esta noche.

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