El show de Loquero en Rosario

Loquero se presentó en la ciudad el viernes 4 de marzo en Animal Rock y Planeta Cabezón estuvo allí.

Es viernes 4 de marzo y la noche está fría. Entre las mangas de mi buzo negro viejo se mete ese vientito molesto pero que hace falta. Juli también tiene frío. Una hora antes el cielo se rebeló tormentosamente con lluvia, mucha lluvia. Dicen que es limpieza. Quedó esa sensación rara luego, el cielo estrellado, la noche más fresca. Melancolía, o quizás este cuerpo débil así lo sintió.

Es que últimamente los días pegan mal, no sé. La vida, el gobierno, el trabajo, los ratis, toda esa mierda y cada vez es peor. La energía está algo baja, pero igual la vereda de Mendoza al 2700 se pone más estrecha entre la gente que va cayendo. Personas de afuera, otras caras conocidas. Mientras, varios estamos fumando un pucho en la entrada, charlando y viendo el humo perdido entre los que estamos afuera esperando. Se siente la ansiedad.

Unas lámparas con tela color rojo y tiras de espejos cuelgan del techo. Las paredes están decoradas en blanco y negro tras la barra. Hay otras paredes oscuras con unos cuadros también así en blanco y negro a lo Beetlejuice. Unas mesas con sillas y bancos acolchonaditos, esos rojos así medio de antro bolichón se aferran a los costados; una mezcla entre lo vulgar y lo cheto. Pienso en todos los espacios clausurados y cerrados por la Municipalidad de la ciudad. En lo difícil que está encontrar un lugar para armar fechas. Pero bueno, estamos acá en Animal Rock para ver a Loquero en su única presentación en Rosario para este 2016 festejando sus 25 años como banda, como banda y mucho más. Lo sabemos. Lo sentimos.  

Uglys, de Paraná (Entre Ríos), se vinieron con tormenta y todo a inaugurar la noche. Luego la banda local Superavit le siguió, ya para abrir a Loquero.

En esta noche de sensaciones raras, me rescata los gritos sinceros de Chary. Pasaron 25 años y aún se sienten, aún duelen, aún seguimos acá, pero no todos. “Hoy es un día muy triste para nosotros porque se nos fue alguien muy cercano”, dijo en el escenario.

El show, desde su comienzo hasta su fin, fue de estallidos humanos bañados en sudor. Los golpes, los saltos, las gargantas dolientes, las sonrisas. Cantarnos, entre desconocidos: “y leer poemas nena”, una especie de amor enfermo entre los que siempre vamos a ver Loquero.

Tocaron temas de todos sus discos de estudio: Temor morboso a la explosión pública (1997), Club de solos (1999), Fantasy (2001),  Black (2004), Suicidal Fútbol Club (2008) y Radio post mortem (2011). Sonaron ‘uki-uki’, ‘Barrio Niebla’, ‘Frío’, ‘Check to me’, ‘Ghost in the f.o.r.a.’, Atlántida’, ‘Era un día perfecto’, ‘Rusita’,  ‘Épico’, ‘Youngs’, ‘Cayendo’, entre varios temazos más que llenaron de calor el lugar. Afuera corría una brisa fría, adentro chorreábamos canciones.

Al pedido de más, cerraron con ‘Show Bizz’, al palo, bien al palo para morir. “RATAAAAS”.

Ya en la calle,  veo algunos estrujando sus remeras mojadas por completo caminando hacia sus casas o buscando dónde más caer. Otros quedaron dentro. Juli y yo comenzamos a caminar para mi casa y pienso: “Hoy te fui a ver tocar. Con tus ojos sellados vi el dolor en cada grito, llenando mi esternón con lo sincero de tus letras. Los golpes son el goce y mi llanto el regalo a lo real”. Lo pienso, con unas lágrimas guardadas.

Crónica: Analí Macuglia

Fotos: Julieta Nogara

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