Los espíritus visitaron por segunda vez en el año la ciudad de Rosario. En el marco de una gira por el interior del país, primero se los invito a tocar el 1 de agosto en la plaza del congreso cumpliéndose un año de la muerte forzada por Gendarmería nacional de Santiago Maldonado.

Luego de este acto de memoria colectiva, izaron las velas y buscaron un buen lugar donde desembarcar. Parece que el rio Paraná tiene un puerto seguro donde siempre amarrar los cabos de la embarcación, para frenar y estirar las piernas, tocar su música y luego continuar el viaje.

El sábado 4 de agosto la banda surgida en la ciudad de Buenos Aires, se presentó para el público rosarinx  en “La Sala de las Artes” (ex Willy Dixon), la pista y el segundo piso repleto de jóvenes, un espacio siempre propicio para escuchar música con un audio limpio, claro y un bombo pegador en el pecho. Importante para bandas multi instrumentistas con detalles sonoros, ruiditos, que emergen de los micrófonos y pedales y que se transmiten a través de unas grandes columnas de parlantes.

Un show que comenzó a la media noche, dos horas más tarde de que lo que decía la entrada, hablando de entrada y esto es algo muy subjetivo, no me gusta para nada (por no utilizar otros calificativos) las entradas tipo “tickect” amarillas con tipografía tipo times new roman, que han colonizado todas las boleterías y todos los shows. En algunos aislados casos solamente se sigue manteniendo el arte gráfico en las entradas para el recital, han perdido emoción, colores, dibujitos y lo más importante (creo yo), el “no me la cortes por favor que las colecciono”  

Dos horas ininterrumpidas de canciones, solo para decir “gracias”, “muchas gracias” “nos vemos la próxima gente”. Fueron sucediendo los temas unos tras otros, con el final de un acorde, comenzaba el siguiente. Fue un repaso por toda su audiografia, sonaron temas de su primer Long play “Los Espíritus” (2013), “Gratitud” (2015) y su último material “Agua Ardiente” (2017). No quedo nada en la heladera, toda la carne tirada en la parrilla para que los asistentes se den un real banquete musical y ningunx se quede con ganas de repetir un poquito más.  Sonaron los clásicos que se han ido consolidando con el tiempo y las reproducciones, las canciones que te levitan por los aires y algunos raros escondidos por ahí.

Antes del show el programa radial de Planeta Cabezón: “PARLATANES” entro en contacto telefónico con Santiago Moraes, guitarra acústica y voz. Una conversación muy nutritiva que se puede leer en el portal, y del cual me parece interesante rescatar las siguientes declaraciones, en apreciación al próximo disco en el que trabaja la banda.

{…} La verdad que nosotros estamos aprendiendo a vivir de gira, no es algo que nos sucede hace mucho. Está buenísimo para nosotros eso. De hecho ahora tenemos el sueño de grabar el próximo disco de esa manera, a través de los viajes. Ahora que estuvimos en Madrid y en Berlín, grabamos canciones en ambas ciudades. La idea es seguir haciéndonos tiempo en las ciudades que podamos visitar y grabar para que el disco que viene esté grabado a través de la gira.

 

Es muy distinto el arte que se produce viajando de una forma un poco más nómade, ¿no?
Sí. Nosotros siempre los discos, o al menos Gratitud y Agua Ardiente, los grabamos en un tirón, en unos poquitos días. Cuatro días o una cosa así. Ahora vamos con mucha más paciencia y lo vamos grabando a medida que surgen las canciones. Grabamos dos canciones en Madrid, grabamos dos en Berlín, habíamos grabado una acá en Ion. Ahora estamos tratando de grabar en Montevideo, en los Estudios Sondor, que es donde grabaron muchos de nuestros héroes como Eduardo Mateo, el Negro Rada, Jaime Roos. Vamos viendo, ahora estamos en tratativas de grabar unas canciones ahí y luego seguiremos adonde nos lleve la gira, en lugares que también tengan una mística y un significado para nosotros. {…}


El público vestido de camisas coloridas con estampas de flores, plantas, colores. Cabelleras  teñidas en los flequillos, en los costados, la cresta o las puntas. Mucho lente posmo y también vintage. Brillos en las caras, purpurina, glitter y la gema de tercer ojo, bicicletas atadas a los postes de luz unas sobre otras, mochilitas negras de cuero, pañuelos verde abortero y muchos filtros de tabaco armado apagados por el suelo o alguna bebida derramada. Botellitas de agua o vasos de cerveza en la mano, los ojos cerrados y lxs cuerpxs al ritmo de las canciones.

Las atmosferas generadas por la orquesta hacen que tus neuronas queden atrapadas como en la tela de una araña, transmisores de mensajes de paz, alteradores de los sentidos, logran mediante la música, que tu cabeza imagine, vuele. La música como el mejor estimulante, por sobre los estupefacientes, del éxtasis a la locura. Los Espíritus pensados como una licuadora donde meter sonidos psicodélicos, esquizofrénicos, pacíficos y de guerrilla, complejos y simples, logrando un jugo homogéneo rico en vitaminas y géneros musicales.


Sigan poniéndole corazón a lo que hacen, no se dejen corromper, por favor.
Gracias Espíritus, nos vemos en el próximo ritual de almas


Texto: Juan Cruz
Foto: Franco Gomez

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