Dios sabe que yo quería ser normal

Remake de aquella película de William Friedkin, "Los chicos de la banda", esta película original de Netflix es una historia de aceptarnos. Con el protagonismo de Jim Parsons.

Por: Agustín Barcos.


Es una remake de aquella película de 1970, dirigida por el gran William Friedkin (director de El Exorcista). A su vez, esta película es una adaptación de una obra de Broadway. Lo destacable de aquella película hollywoodense de esa época es que era una de las pocas, sino la única, en la que el homosexual no tenía un final trágico. Y en este caso, todos los personajes son homosexuales y, en la versión nueva, todos los actores (en la realidad) también son homosexuales. Es interesante esto; que subliminalmente queda flotando los estereotipos y los supuestos en el cine. Uno recuerda las películas ochentosas de terror y siempre los adolescentes que experimentaban relaciones sexuales o amorosas casi seguro lo mataba el monstruo.

Hay veces que opera el puritanismo pero de forma no tan consciente, y después forma parte de nuestra ideología. Una anécdota de Marilyn Manson; en Estados Unidos, donde hasta en las publicidades te mostraban armas pero lo acusaban a él de promover la violencia. En una entrevista con Michael Moore él dijo: "me acusan a mí mientras el presidente bombardea otros paises. Quisiera que fuese así pero no tengo la influencia de un presidente". Así funcionaba a veces la moral.

 Pero volviendo a esta nueva película de Netflix, que cuenta con un muy buen elenco entre los que podemos a ver a Jim Parsons (que será por siempre Sheldon Cooper). La historia que narra esta película es la de un grupo de amigos, todos homosexuales, que se juntan a festejar el cumpleaños de uno de los integrantes del grupo; pero, de improvisto, caerá un viejo amigo de Michael, el anfitrión (Jim Parsons). A partir de la llegada de un heterosexual y después de varias copas, se mostrará a flor de piel las historias de cada uno...

Está ambientada en los 70´ pero las historias de los personajes bien podrían ser de la actualidad. Porque desafortunadamente, y a pesar de los grandes avances del movimiento LGBTI la represión (a veces también autoinfligida) sigue sucediendo. Son historias de identidad, de cumplir con los estereotipos. Uno puede no ser parte del movimiento, pero sentirse identificado con algunas de esas cosas. Porque  se puede ver, con gente del entorno de uno o en la propia familia, que alguien tenga que aparentar algo que no es con algunas personas. O prejuzgar por las apariencias. En este sentido, la película se toma con humor muchas de estas cosas aunque duelan. Por ahí es un poco denso la cantidad de historias, capaz podría haberse obviado algunas cosas como otros problemitas con el guion. Las actuaciones son excelentes, con un gran Jim Parsons y sus complejos. Y es estéticamente bonita la recreación de la época, aunque prácticamente todo sucede en un cuarto.


Ficha ténica:

Título: Los chicos de la banda

Dirección: Joe Mantello.

Nota:  3/5 (Buena).

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