¡Qué momento! A pesar de todo, hacen el encuentro

Tras la imposibilidad de encontrarse en la calidez de los abrazos feministas, movimientos políticos decidieron generar un espacio virtual para que la mística de los Encuentros Nacionales de Mujeres, no se pierda.

En 2018 horas y horas de viaje para llegar hasta Trelew fueron agotadoras, pero sirvieron para conocerse entre compañeras, para descansar bien, para incentivar las ganas y para contarles a las primerizas con qué se iban a encontrar al llegar. El año pasado, fueron menos las horas compartidas arriba de un colectivo, pero siempre acompañadas por una tormenta eléctrica con torrencial caída de agua que perjudicaba los planes. El pronóstico no resultaba para nada alentador, sin embargo cientos de colectivos arribaron desde muy temprano a La Plata. El 34 Encuentro Nacional De Mujeres estaba por comenzar.

La alegría de las “brujas” más antiguas que forjaron el camino para que las nuevas generaciones avancen, se reconoce entre canas y glitter, se manifiesta en abrazos prolongados cuando en alguna escuela se cruzan y se ponen al día después de un año sin verse. Lo mismo pasa con las más pibas, amigas de distintas provincias o ciudades que viajan independientes o con agrupaciones, y sin saber la dirección del club en el que duermen, sin coincidir en los talleres o separadas por cuadras de marcha, llega el momento del abrazo inesperado. Ese que traspasa el cuerpo y toca el alma, porque del otro lado hay alguien que entiende las razones por las que estás ahí.

Octubre es el mes. Pero este año no hizo falta organizarse para vender tortas en los parques, empanas a domicilio o cervezas en alguna marcha, tampoco se necesitó organizar una feria, o rifar algo porque San Luis 2020 quedó en pausa. El contexto social que estamos atravesando por el coronavirus imposibilita que se realice este y cualquier otro encuentro masivo. Lo cierto es que no hay virus que paralice al movimiento feminista. Las necesidades de las mujeres y disidentes obligan a repensar espacios para el dialogo, el debate y la compañía.

Quienes nunca asistieron a estas movidas, se preguntarán las razones o los motivos para que aún cayéndose el país a pedazos, muchas pensemos en encontrarnos. Y a decir verdad es imposible explicarlo en una nota, pero esta encuentrera podría pecar e intentarlo contándoles que, un fin de semana al año miles y miles de mujeres y disidentes de todo el país - y de países hermanos- se reúnen en una capital votada entre todas, para analizar en qué situación se encuentran dentro de la sociedad, qué espacios faltan por conquistar, qué derechos nos deben, cómo pelear por ellos.  Abuelas, madres, hijas y nietas se reconocen, se escuchan, se abrazan, lloran las angustias ajenas como propias, se sonríen, se sostienen, cantan en las calles maquilladas, algunas disfrazadas, otras llenas de glitter para transformar el dolor en alegría. Por un fin de semana al año mujeres y disidentes viven sin miedo, y convierten lo individual en colectivo.

Pero a demás de todo eso, en los Encuentros Nacionales de Mujeres, salen a la luz las miserias que el sistema patriarcal nos obliga a vivir. Discriminaciones, abusos de poder, desempleo, trabajo no remunerado, situaciones de vulnerabilidades extremas, mandatos sociales, violaciones, golpes, muertes y la lista sigue. Las mujeres y disidentes continúan siendo factor de riesgo por ser quiénes son y el Estado permanece en deuda con todas ellas.

Todos estos ejes se vieron multiplicados en el marco de una pandemia que obliga a quedarse en casa, casa en la cual muchas corren riesgos. A raíz de esto surge la necesidad de ingeniárselas para que, cumpliendo con los protocolos establecidos por Nación, no se pierda el espacio de escucharse y entre todas se puedan crear estrategias seguras para combatir otra pandemia que va en aumento: la violencia de género como disparador, los femicidios como conclusión.

Frente a este contexto Ciudad Futura, El Frente Social y Popular  y La Pederosa Rosario pusieron en marcha desde hoy y hasta el viernes: “Hay conexión, hay encuentro”. Un simulador encuentrero aprovechando las posibilidades de la virtualidad. Se desarrollarán seis talleres: “Cuidados: la tarea esencial invisible”, “El impacto de la pandemia en la salud integral de mujeres y disidencias”, “Organización popular para enfrentar la crisis”, “Educación en tiempos de pandemia” y “Ecofeminismos y el cuidado del medioambiente”.

No habrá marcha multitudinaria, ni bombos, ni banderas o pañuelos invadiendo calles, pero sí quedará a la vista que las mujeres y disidentes permanecen juntes a pesar del aislamiento, que se tienen unes con otres, que la lucha no se detiene y que a pesar de la crisis hay formas de sentir el encuentro para reafirmar entre compañeras que ninguna está sola, que la salida es y será colectiva. La pelea que cada una de ustedes da desde su espacio - en la cotidianidad de los días, en la oficina, en la fábrica, en las escuelas, en su casa, en las redes, en los barrios – se vuelve imprescindible cuando las estadísticas aumentan, los estados no responden y la angustia invade cada rincón. Continuar batallando atrincheradas a nuestras convicciones se vuelve obligación cuando tocan a una. Permanecer juntas es la mejor manera de demostrarle al patriarcado que le queda poca vida, que este ejército de revolucionarias aunque ande herido, con muchas bajas, y usando de armas las palabra y los abrazos, resiste y lo seguirá haciendo hasta que ser mujer no sea un riesgo.

Por: Ludmila López

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