DIVIDIDOS EN ROSARIO

El pasado sábado 14 de Marzo, se hizo presente en la ciudad por primera vez en el año, la aplanadora del rock and roll, DIVIDIDOS. Cronica: Juan Cruz Plano PH: Nicolas Borgnino

Ver a Divididos, es como asistir a una de clase rock del más alto vuelo. Resulta difícil encontrar en nuestra sociedad de hoy, algo que te haga “volver” o “visitar” sensaciones en el fondo y también en lo superficial, de tu ser. Con esto me refiero a la fuerza y poder de un pogo, al desgarro de una garganta cantando un clásico inolvidable y también, a la invitación de cerrar los ojos para alienarte con la música, y simplemente viajar. Cosas como estas sucedieron y me sucedieron, en el Anfiteatro Municipal el sábado por la noche, con un entorno repleto de cabezas. Una especie de medio cono, cortado de manera horizontal por el escenario, hace del Anfiteatro un bello lugar para escuchar y ver recitales. Parece que a los músicos, también les agrada mucho el lugar, ya que Mollo en más de una ocasión durante el concierto, dijo: “Ya nos dimos cuenta, este es el lugar para tocar”. Da la sensación que no se fueron conformes de su último show el año pasado en Club Brown. Aunque Rosario, es una ciudad que siempre los recibe con los brazos bien abiertos, y lo saben. Fueron dos horas y media de música del más alto nivel argentino. Donde todos los gustos quedaron bien satisfechos. Suben al escenario, se calza cada uno su instrumento y comienza a sonar “Next Week”, y la imagen de Luca Prodam de repente nos invadía. Todo fue euforia durante los primeros temas del recital. Pasando en una sucesión de acordes, canciones como: “Cajita musical”, “la ñapi de mamá”, “salir a comprar”,” perro funk”, “Que tal?”. Fue un comienzo electrizante, intenso, motivador. El público estaba conformado por una diversidad etaria soñada, generaciones convivían en música. Ver niños en los hombros de sus padres agitando un Rock and roll, es ver Rock. Cuatro décadas estaban mezcladas en el Anfi. La segunda parte del recital, como suele pasar en la estructura de Divididos en vivo, fue con el aborto de las revoluciones que se habían generado, para pasar a un nuevo estado sentimental. “Vientito del Tucuman” interpretado en los dedos y el bajo de Arnedo, hace que todo sea mejor. Era momento de respirar, de aliarse a la música con los ojos cerrados. “Pepe Lui”, “Par Mil” generaron desgarro en algunas gargantas y “15 5”, “Brillo Triste”, “Villancico” sorpresa sumamente agradable. Canciones hermosas. (Ojala nombrarlas me ayude a que puedan imaginar las situaciones de mejor manera) La recta final del show fue como que te aplastara “Una pared de equipos al re palo”. Fue un despliegue total de música, por momentos algunas improvisaciones y melodías de Zeppelin, y luego, rock fuerte y duro, para no parar de saltar y agitar con el bracito. Todos saben de los temas que estoy hablando: “Tengo”, “Paisano”, “El 38”, “Ala Delta”. Y para que termine de explotar tu cabeza, un popurrí de Sumo, rabioso, ese que te aprieta los dientes y los puños. Creo que no sería necesario describir más que eso. Ver a Mollo puntear como un animal con una zanahoria, o ver los bajos de Arnedo desgastados por los años (lo que los hacen más lindos), poder escuchar ese nuevo aire y empuje brutal que le agrega Catriel desde la batería. Forma a Divididos en una banda de la ostia, para ver siempre que se pueda. Hasta la próxima Aplanadora del Rock and Roll.

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