Oda inútil a la nostalgia: Cassettes y Cds de revistas como unidades de información

Descarga directa es un espacio dedicado a la confesión catártica en primera persona. En esta ocasión el pasado analógico se une a la precariedad digital para hacerle frente a la sobre-información.

Por Alberto Rezia*

La siguiente conversación transcurre en un automóvil:

  •  “¿Y esto?”
  • “Un cassette de Louis Armstrong ¿Tendrás más de casualidad? Tengo este sólo para el auto y ya me tiene un poco hinchado las bolas.”

Vamos díganlo ¿Quién carajo escucha cassettes en el 2014? Bueno, con algo de bastante pudor les cuento que hace unos pocos meses gasté 40 pesos en uno. Era el Unplugged de Charly en Nueva York. “Nuevo”. Esto quiere decir que tenía todavía el plástico que lo envolvía sin violentar. Una joyita. Eso sí, tarde me di cuenta que tengo todas mis caseteras rotas por la mugre concentrada.

El  primero de octubre de 1982 se edita en Japón “52nd Street” de Billy Joel, el primer álbum en ser lanzado en CD. Tres décadas después de la fecha que marcó el declive de los cassettes como formato musical compacto, la realidad expone que estos eran más inestables de lo que se recordaba. El tiempo desgasta la cinta mientras que el polvo se hace de la vida útil de las reproductoras. 

Volviendo a la historia del unplugged de Charly. Finalmente conseguí en el trabajo una radio con casetera sana. A esta altura ya estoy podrido de escuchar “Los Dinosaurios” en la oficina, así como mi amigo está cansado de que suene “Life is a cabaret” de Armstrong en su auto. El intercambio es inevitable.

Para encaminar el sentido de estas líneas voy a manifestar que mi deseo es el  reivindicar no sólo el rol del cassette como unidad de información, sino también incluir en esta noción a ciertos tipos específicos de Cds. Ampliaré esto último.

A mediados de los 90’s una famosa revista de actualidad política argentina y chimentos lanza “Joyas de la música volumen I”. Nace una tradición espantosa.

Los “ciertos tipos de Cds” son los que generalmente vienen como parte de alguna colección en alguna revista del corazón (“GENTE presenta las grandes canciones de Elmore James”). Son los famosos “Cd’s del tío” (¿Vieron que en las casas de los parientes más adultos siempre había una gran cantidad de “discos medios truchos”?) Mi tío fulano tenía una horrible colección de discos de Jimi Hendrix, probablemente de la revista Noticias. ¿Por qué horrible?  Tapa fea (siempre en azul con la cara del artista en un botón primerísimo plano) y una selección de temas algo reprochables (¿Quién iba  querer escuchar “Lucille” de Little Richard en versión instrumental?).

Casi a la par de la compra del cassette de Charly, gatillé otros 40 pesos por “Maestros del bues Nro. 65: JOHN CONTRANE” (en mayúscula y con error de tipeo). Es decir, 40 pesos por un disco de colección económica.  

Ahora, ¿Por qué defender a las cintas gastadas y los Discos berretas? Por fuera Además del fetichismo por la mercancía, estos objetos son excelente unidades de información porque, justamente, son unidades.

Va un ejemplo: descargué la discografía de REM sólo para escuchar “It’s the end of the world as we know it”. No conozco ni escuché ningún otro tema del disco “Document”, que por cierto tuve que googlear para poder citar.  Si alguien me lo graba en cassette (cinta obligada en la parte inferior) o me lo regala en CD porque le vino de regalo con el suplemento OLÉ, lo escucharé con gusto hasta el hartazgo, para luego dárselo a mi amigo del auto y que él también se harte sanamente del mismo.

No hay forma coherente de escuchar atentamente una discografía descargada de un tirón ¿Para qué necesito un box set de 5 discos de Dizzy Gillespie…..en FLAC? Ayer me di cuenta de que la discografía de Audioslave que ofrece uTorrent viene con el segundo solista de Cornell y el inevitable tercer disco de Audioslave…no gracias.

En fin, ¡Que vivan nuestros maltrechos unidades sonoras de información! Físicamente intercambiables y demandantes de una cierta atención (vital para los ansiosos). Eso sí, que no les ocurra lo que a mi padre, cuya mala suerte le dejó atascado “Los peores chistes del Negro Alvarez” en el Fiat Duna. Y no le gustaba el Negro Alvarez.          

* Alberto Rezia suele irrumpir en "Es tuya Juan(S)" - Martes y Jueves de 10 a 12 AM por www.planetacabezon.com  

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