Tremenda trompada china: Fiesta China en la Asociación Japonesa.

En otra noche autogestiva del under local, Rio Chino tuvo su fiesta. Acompañados por las Trompas de Falopio y por Tremendo, una excelente banda de Buenos Aires, hicieron delirar a todo el público que se acercó a la Asociación Japonesa a bancar la movida. Tremenda trompada china!

El sábado hubo Fiesta China en la Asociación Japonesa. Parece que estamos hablando de un evento bastante oriental, pero no es así. Hablamos de Rio Chino, la banda rosarina de ska, que viene dando vueltas hace más de cinco años y que tuvo su fiesta este sábado. Con la autogestión como bandera, estando en todos los detalles de la organización y sin dejar su fiesta en las manos de ningún empresario de la noche, le dieron el espacio a las jóvenes muchachas de las Trompas de Falopio, y a Tremendo, una riquísima banda funky de Buenos Aires, que desembarcó en nuestra ciudad por primera vez. Los ojos de los presentes se achinaron bastante en calle Iriondo.

Los Chinos siempre le hacen un espacio en sus fiestas a las bandas más jóvenes, y está no fue la excepción. Los primeros acordes de la noche fueron de las Trompas de Falopio, la joven banda funk de mujeres que volvió a las tablas hace algunos meses. Afianzándose con su nueva formación, en la búsqueda del sonido que quieren dar, van encontrándose entre sí, y se empieza a notar un lindo avance desde su vuelta a las tablas rosarinas hace algunos meses. Los temas se van puliendo y se nota cada vez más la comunión entre las muchachas, que se las empieza a ver más cómodas arriba del escenario, y que seguramente van a dar que hablar en la escena local el año que viene.

El segundo turno fue de los visitantes. En su primera presentación en la ciudad, Tremendo subió al escenario de la Asociación, y (aludiendo al chiste que escuché unas quince veces en la noche), estuvo tremendo. Contemos como empezó la cosa: surfeando por youtube, los Chinos encontraron algunos videos de la banda, se cebaron escuchándolos y los invitaron a la Fiesta China. La cosa va y vuelve, y ahora les toca a ellos recibirlos en Haedo. Todo bien humano. Exquisita banda que tuve el gusto de escuchar por primera vez en vivo, hicieron bailar a todo el público que se acercó a la Japonesa, con guitarras funky bien rabiosas y con melodías de vientos que dejaron la cosa detonada para el turno de los locales. Muy contentos terminaron los muchachos luego de tocar. Contento de venir a tocar a una ciudad donde se está dando un movimiento más que interesante, y contentos de hacerlo en una fecha gestionada por los pibes. Siguen viniendo bandas de Capital y siguen viendo que está pasando algo acá en Rosario.

Como tenía que ser, el cierre de la noche estuvo a cargo de Rio Chino, y no faltó absolutamente nada. Como siempre, se dieron el lugar a que cada uno de los músicos de la formación se luciera con más de un solo, y hubo tiempo para todo. Muchísimos invitados: dos saxos altos, trompeta, violín, trombón, flauta traversa, percusión. No faltó el momento en que la cantante y tecladista Agustina Roldán se pare a cantar un cover de Ray Charles. No faltó el pogo con el ya clásico Camino de Llamas, con varios músicos más en escena; y también hubo tiempo para la presentación de algún que otro tema nuevo. A la vez, los temas que ya todos conocemos van teniendo sus nuevos arreglos. Y como si todo esto fuera poco, en un momento hubo un ejército de vientos arriba del escenario para el delirio general. Parece ser que los Chinos le encontraron una nueva vuelta de rosca a la banda, que las experiencias personales de cada uno de los músicos, hace crecer al proyecto colectivo, y que por momentos, el rótulo de “banda ska” les queda chico, porque se van abriendo cada vez más a otros géneros. Rio Chino es una banda que hace tiempo ya va dejando de ser promesa para ser un clásico de la ciudad que sigue buscando y encontrando crecer y mejorarse. Y una vez más, el trabajo da sus frutos, y tuvieron la fiesta que se merecían.

Las bandas de la ciudad siguen eligiendo autogestionarse y organizar sus fechas, estando en cada uno de los detalles. Es un trabajo arduo el no depender de nadie, pero Rio Chino (como tantas otras bandas de la ciudad lo vienen haciendo) nos demostró que vale la pena, y que este es el camino.

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos: Micaela Ferreyra

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