Los Peñaloza tuvieron su reventón junto a Mario Pereyra

La Sala de las Artes transpiró bailando a pura cumbia bien litoraleña, de la mano del master Mario Pereyra y Los Peñaloza.

La primavera ya se instaló en nuestra forma de vivir los días y las noches rosarinas, en nuestras ropas livianas, en los cuerpos que ya empiezan a sentirse más libres. El duro invierno ya pasó, y los conejos comienzan a salir de sus cuevas. Ya no pesan las vestimentas, y todo empieza a fluir. Todo florece, y ese calor que nos deja movernos más libremente, es el que deja todo listo para poder disfrutar de un buen reventón cumbieron con amigos.


Y eso fue la noche del sábado, dónde Los Peñaloza tuvieron su reventón, acompañadas del máster de la cumbia santafesina, Mario Pereyra. Personalmente fue la oportunidad justa para reencontrarme con los pibes de toda la vida, con esos que compartí más vueltas que con nadie, con esos que más de una vez bailamos las cumbias del máster. 


A puro jolgorio se hicieron presentes en el escenario Mario Pereyra y su banda, eminencias de la cumbia de nuestro litoral santafecino, sacando a relucir esos cumbiones que todos bailamos en aquellas épocas juveniles de bolichón. Qué buenas que son las gotas de transpiración cuando brotan del cuerpo por estar bailando desacatado, qué lindo ver alrededor y ver a la gente bailando feliz. No faltó El Embrujo, claro, y el máster se dió el lujo de cerrar con Yo no me sentaría en tu mesa, de los Cadillacs.


Pasó así el Mario, meta cumbia santafesina, y llegó el turno de los anfitriones del reventón Los Peñaloza, que hicieron delirar al público con esa cumbia muy prolija, pero que te descontractura de los pies a la cabeza. Sonaron todos esos temas que sabemos todos, porque la cumbia tiene eso. Todos nos conocemos los temas, no sabemos desde cuando, no sabemos en qué joda lo escuchamos por primera vez, pero lo tenemos tatuado en el inconciente. También sonaron algunos de sus temas propios, que están sonando cada vez mejor.


Un grupo que estaban celebrando una despedida de soltera, se dieron el gustito de ver a su amiga bailando arriba del escenario, y yo me dí el gusto de volver a ver al Mario con los pibes de toda la vida.

 

Texto: Gonzalo Luján
Fotos: Salvador Ríos

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