Dos cabezones estuvieron hace algunos meses pateando las calles de Ciudad de México, y tuvieron la posibilidad de conocer los estudios de la Radio Ké Huelga y hacer esta entrevista. Cómo es hacer periodismo libre en un país en el que fueron asesinados 12 periodistas en el año. Aquí la primera parte de esta rica y extensa entrevista.

"Gumaro Pérez Aguilando fue asesinado frente a su hijo el 19 de diciembre en Acuyucán, Veracruz. El periodista que colaboraba en medios regionales recibía amenazas desde 2012. Un comando armado entró a asesinarlo en las instalaciones de la escuela primaria Aguirre Cinta" relata un medio mexicano sobre el asesinato de Gumaro Pérez, quien se suma así a la lista de 12 periodistas asesinados en México en este 2017. A partir de estos datos escalofriantes es que nos preguntamos cómo debe ser hacer periodismo libre y comprometido en México, y ese fue el primer paso para conocer los escondidos estudios de la radio Ké Huelga en la zona sur de Ciudad de México.

En los pocos días que estuvimos en DF, una tarde nos encontramos con dos miembros de la radio Ké Huelga en una de las estaciones del subte, y nos condujeron por diversos senderos hasta que atravesamos una puerta y llegamos así a los estudios de la radio. En todo ese camino a pie nos relataron sobre el origen de la radio y la forma de manejarse, y ahí fue cuando entendimos porqué todavía no nos habían dicho sus nombres. Ké Huelga funciona hace 18 años desde el anonimato: no difunden la dirección de la radio ni el nombre de los participantes del proyecto. Es su forma de difundir un mensaje de lucha y defenderse de un Estado asesino y represor.



¿Cómo se forma Ké Huelga y frente a qué situación?

La radio se forma el 24 de abril de 1999, cuatro días después de haber estallado una huelga muy importante en la Universidad Nacional Autónoma de México. La huelga estalló a partir de la suba indiscriminada de cuotas y del intento de modificar los planes de estudios de varias carreras. El movimiento estudiantil cobró fuerzas y se mantuvo en lucha durante casi 9 meses. Durante todo ese tiempo la radio contrarrestaba la información falsa que daban los medios masivos que decían que la huelga estaba realizándose por gente ajena a la universidad, que se hacía uso indebido de las instalaciones, que no había un motivo claro para que la universidad haya sido tomada. La radio luchaba contra esa desinformación, y había programas que informaban, por ejemplo, de las actividades que hacían las brigadas, así como también había programas de música, de análisis político, de la realidad latinoamericana. Hasta había programas de padres de estudiantes que apoyaban la huelga que sus hijos llevaban a cabo. Era un espacio fundamental que, en el pequeño gran círculo que logró abarcar, apuntaba a la comunicación directa. Así funcionaba la radio durante la huelga hasta que llegó la Policía Federal (que se estrenó con la huelga) rompiendo con la autonomía que tiene la UNAM, por la que ninguna fuerza de seguridad puede ingresar en el predio. Fue el 6 de febrero de 2000, y se estaba realizando una asamblea del Concejo General de Huelga en el auditorio Che Guevara y se llevaron a más de 1000 estudiantes presos, entre los cuales había un compañero de la radio, y desmantelaron la radio. Después de la lucha por la libertad de los compañeros y el regreso a la cuasi normalidad, se volvió a plantear entre varios compañeros la reinstalación de la radio, que toma su nombre desde el inicio en parodia de la Ké Buena, una radio de música bien guapachosa, pero a la vez machista y hasta misógina. Al final se logró parar la suba de las cuotas y los cambios de los planes de estudio, se retomaron las clases y en la asamblea se decidió volver a levantar la antena de la radio. Se decidió que para poder mantenerse como una radio libre, debíamos negar esas leyes que dicen representarnos como la Ley de Comunicación, y así decidimos no pedir permiso. Se levantan los principios de la radio, que es libre, que no es pro gobierno ni electoral, tampoco fachista ni machista, ni hacemos apología a la violencia. No somos todo eso, pero sí somos todo lo que sí es posible y que no cabe en esas estructuras autoritatias de poder. Tuvimos varias migraciones en el dial hasta instalarnos en el 102.9, aunque también se puede escuchar de forma online.

 

¿Los recursos con los que cuentan son donaciones o ustedes también organizan, por ejemplo, eventos para autofinanciarse?

La mayoría de las cosas son autofinanciadas. El conocimiento está, tenemos muchos compañeros que saben cómo hacer las cosas para hacer una radio libre. El problema es que muchos de los equipos son caros. Entonces nosotros no tenemos problemas con la cuestión del conocimiento, lo que nos ayudó a ser autogestivos y no tan profesionales. No tenemos los grandes equipos, pero de hecho en un momento intentamos hacer talleres entre nosotros para construir equipos, para aprender a hacer un transmisor, una antena. Como el software con el que programamos, que no es de los que te piden una licencia sino que es libre. En los pocos eventos y bonos solidarios que hemos organizados, había solidaridad, pero los gastos no eran equiparables. Muchos de nosotros no somos comunicadores ni periodistas ni nada, sino que tenemos otros trabajos. Entonces en las asambleas hubo momentos en los que dijimos "necesitamos un micrófonos, vamos a tener que hacer una coperacha entre todos para comprarlo". Todo suma, desde quien puede aportar para un micrófono hasta quien puede aportar para hacer stickers y difundir la radio. Sí, aceptamos donaciones, de hecho tuvimos una cuenta. Pero por este tema del anonimato, nosotros no podemos hacer una cuenta. Hay un compañero, que le decimos el padrino de la radio, un gran músico y pintor, León Chávez Teixeiro, un histórico de las juventudes de los años 60, que fue uno de los que se comprometió a ser esa parte visible de la radio. Desde que empezó la radio, él siempre estuvo muy cerca, fue uno de los primeros entrevistados en los programas de aquella época. Siempre tuvo ese espíritu de ayuda hacia nosotros que buscamos.

 

Ese anonimato que los define, ¿viene de lo peligroso que puede ser la profesión del periodismo libre aquí en México?

Creo que hay dos cosas que definen este anonimato. Una es esta historia de no pertenecer a un órgano, que eso define las características de la radio. La otra es la seguridad. Nosotros, a diferencia de otros proyectos de radio que son más visibles, y que incluso la apuesta de seguridad ha sido ser visibles, nosotros siempre hemos dicho lo contrario. Nuestra estragia de seguridad es no ser visibles, lo menos posible. Usar otros nombres, usar conexiones seguras desde casa, códigos encriptados para ciertas comunicaciones. Otra cosa que reafirmó el anonimato tiene que ver con una fractura que tuvimos en el 2006. Había sectores dentro de la radio que usaban la credencial de la radio para posicionarse en ciertos colectivos, en ciertos eventos. Los quedamos decidimos que esto no suceda, porque se llegó a tomar decisiones personales en nombre de la radio.

 

Siendo tal vez lo anónimo contrario a lo masivo, ¿cómo logran propagar las ideas preservando las identidades?

En 2013 vinieron maestros de diferentes lugares de la república (Chiapas, Guerrero, Michoachán). Estuvimos haciendo programas con ellosy les planteamos "Ustedes están luchando. Nosotros traemos la tecnología, y ustedes hablan". Lo importante es, no sólo difundir nuestro pensamiento, sino también amplificar el mensaje de otros. Creo que una de las experiencias mas chidas de la radio es la de haber podido amplificar otros mensajes. Sobre todo desde 2001, cuando comenzó la lucha para evitar la construcción del aeropuerto. Luego en 2006, cuando fue la represión en la comuna de Oaxaca, todo lo que se transmitía allá en Oaxaca lo retransmitíamos aquí. Lo importante siempre ha sido esto de amplificar, y priorizar la posibilidad de difundir el mensaje más que  difundir quién lo emite. Hemos tenido debates hasta con los medios libres, por el tema de las marcas de agua, cuando los medios de paga nos estaban robando material. Nosotros lo que dijimos es que, si estamos luchando contra el capitalismo, no podemos reivindicar las marcas de agua ni la propiedad de los contenidos. Quisiéramos que la construcción fuera masiva, pero en las condiciones que está el país y la represión a los medios libres, pensamos que tenemos que avanzar más  por otras estrategias: redes, volanteos, y fomentar la plática sobre el proyecto con compañeros que están en algún tipo de lucha, o que son afines al proyecto, y así ir instalando la idea de que hay una frecuencia, el 102.9, que es un espacio donde se habla de las luchas, y así ir difundiendo desde el boca en boca. La cara visible es la Ké Huelga, y todos somos la radio. Cuando nos preguntan cuántos somos, respondemos como bien nos enseñaron los zapatistas, "Somos un chingo, y seremos muchos más".

 

Entrevista: Gonzalo Luján y Maga Polonia

Foto: Cortesía de Ké Huelga

 

 

Pronto compartimos la segunda parte de la entrevista! Hace clic acá si querés escuchar la Radio Ké Huelga.

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