Con 13 nominaciones a los Oscars, "La forma del agua" es una obra de arte y un homenaje a los amores contrariados. ¿Será del Toro el tercer director mexicano en ganar el premio a mejor director?

Por Agustín Barcos.

Elisa es una solitaria joven encargada de limpieza, que trabaja en un laboratorio norteamericano fuertemente custodiado. Por una herida de niña, perdió su capacidad de hablar, por eso se comunica a través de sus manos y por sus histriónicas emociones. Además, viven con su amigo Giles, un artista plástico que pasa los cincuenta años y que atraviesa el traumático cambio de fotografías por dibujos en las publicidades de los productos, en la década de los sesenta.  

   En plena Guerra Fría, los científicos del laboratorio tienen algo muy secreto que podría ayudarlos a vencer a los rusos en la carrera por adueñarse del épico relato de los viajes al espacio exterior. Al menos es lo que ellos piensan, porque el Recurso (como lo llaman), es un extraño ser acuático que a aún desconocen sus verdaderas cualidades.  Por casualidad, Elisa y su compañera de trabajo Zelda (interpretado por la oscarizada Octavia Spencer) están presentes cuando traen a la capturada criatura. La curiosidad podrá más que Elisa, y buscará cualquier oportunidad para ver al Recurso, sin saber que encontrará un ser que vendrá a completarla.  

   Elisa es uno con el Recurso; siente los latidos de los mares que él surcó, los peces a su alrededor. Se siente hondamente enamorada. Es el hombre que tanto esperaba. Tanto que quiere cantar, aunque no pueda hablar. Pero para agriar esta historia de amor estará Richard Strickland, un coronel racista que intentará de "poner las cosas en su lugar".  

   La película está cargada de simbología y recursos cinematográficos, brillantemente orquestados por Guillermo del Toro. Desde las continuas referencias bíblicas (en las escenas del cine y las películas cristianas que proyectaban hasta el nombre de los personajes), hasta el uso del color verde. Posee algunas escenas memorables. En síntesis, cine puro y con tintes hollywoodenses de sus mejores épocas. Sally Hawkins hace un increíble trabajo, digno del Oscar. Pero la tendrá muy difícil por Frances Macdormand.  Nota: 4 ½/5 (muy buena) 

¡Viva México, Cabrones!  

Si Guillermo del Toro gana el premio a mejor director, se convertirá en el tercer mexicano en ganarlo, y el cuarto premio a mejor director en la historia de los Oscar para México (recordemos que Alejandro Iñárritu lo ganó en dos oportunidades consecutivas).  

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