Connor Questa volvió a Rosario y nos regaló un show de la ostia

La ConnorQué tocó en Pugliese el sábado 30 de agosto y nos dejó de cara. Texto: Analí Macuglia - Fotos: Julieta Nogara.

Primero dio qué hablar en Club Brown como invitada en el reci de Catupecu Machu para luego hacer gritar a su Gibson en Pugliese junto a Hernán Rupolo (guitarra líder), Santiago Jhones (bajo) y Agustín Agostinelli (batería). Marilina Bertoldi (voz y guitarra) y los pibes de Connor Questa nos brindaron una noche de bocas abiertas.

Luego de Paralía y Simpl3, las bandas que abrieron la noche en Corrientes 1530, a un costado (que claro no aguanté mucho tiempo y me fui a hacerme la guardia de seguridad de la fotógrafa cabezona con quien fui para verlos más de cerca) miraba cómo esas guitarras gritaban y aullaban furiosas. Connor Questa es de esas bandas del nuevo under del rock (donde estamos acostumbrados a no ver tanta gente) que la están rompiendo y tienen un sonido igual o mejor que muchas bandas reconocidas. Su juego de seducción rockera y la energía y las risas entre ellos sobre el escenario, es algo siempre grato de ver. Es como un regalo al público, observarlos pasándola tan bien mientras desde abajo hacemos lo mismo.

A Marilina, el centro del escenario le queda bárbaro. Se para como un león con su melena y te ruge. Esa voz que te paraliza por momentos y enceguece. Sin olvidar el sexy aullido de su Gibson. Rupolo te flashea y te deja de cara con sus riffs mientras la marcha y el ritmo excitante de las bases de Agostinelli y Jhones destrozan algunos pensamientos.

En la noche de Pugliese, arrancaron con temas que hace tiempo no tocaban en vivo. Durante el recorrido por Fuego al Universo llegó uno de los mejores momentos de la noche. De esos que destellan esa magia y sincronía, esa conexión entre ella y su guitarrista. Una especie de guerra, entre los gritos de Marilina y Rupolo imitándolos en su viola. La ley del más apto, el salvajismo de las fieras, rock y show y su soberbia acción. El momento de bocas abiertas, de enajenación hacia lo que estaban haciendo mientras las luces sobre sus cuerpos iluminaban la escena.

Cuando creíste que viste todo, Marilina deja su viola y nos canta Respect de Aretha Franklin. Y las palabras sobran. 

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