El cantautor uruguayo radicado en Nueva York llegó a nuestra ciudad para presentarse el sábado pasado en Fauna.

“Sólo secretos conmigo... “ así comenzó, el pasado sábado 14 de septiembre, Juan Wauters, quien volvió a Rosario después de casi un año de su primera venida. Lo recibimos con el corazón abierto, como aquella vez, para presenciar un show cálido, humano, reflexivo, como sólo este uruguayo radicado en Queens puede ofrecer.


Nos mostró, nuevamente, que es un artista que sobresale de los bordes de los escenarios, así sea saltando, revoleando la guitarra, corriendo, porque al verlo en vivo parece un animal que está queriendo salir de la jaula, para escaparse de los límites que imponen ciertos espacios (virtuales y reales) a los que no cuestionamos por estar acostumbrados, pero que quedan en evidencia en sus condicionamientos ante la presencia de un poeta y músico que sale de la norma, como Juan. 


Entre sonidos de platos y cubiertos, aprovechó para subir una silla al escenario, creando un clima de intimidad como cuando alguien va a contarte un secreto, y relató una anécdota de cuando fue a ver a Paul McCartney: otra persona que había asistido al show le planteó su disconformidad por estar escuchando más la voz de Juan cantando a gritos los temas de los Beatles, que al mismo Paul para el que había pagado la entrada. Esto nos permitió preguntarnos para qué vamos a un recital, qué es lo que pretendemos ver o escuchar, creando un debate interno entre artista vs público. Entonces nos dijo que particularmente prefería cantar junto con el público, hacerlo participar, que decidan la lista de temas, y así salir del foco de atención que imprime ser “el” cantante del recital.


Nos contó, también, que en tiempos de gira ya no puede componer como en la comodidad de su casa, y la opción a ello es hacerlo a capella: ahí mismo nos cantó una canción que había creado recientemente, la cual nos dejó maravillados por el optimismo y la frescura de sus letras, y por la pureza de esos sonidos que todavía no habían sido registrados en un estudio de grabación. 


En los espacios que se producen entre tema y tema, hizo descansar la guitarra a su lado en el escenario y repitió a capella, saliendo así de los cánones de lo que es un concierto, para darnos de souvenir una canción como una técnica de mnemotécnia, plasmada en nuestro recuerdo, que nos permita de alguna forma tenerlo presente para no extrañarlo tanto hasta su próxima vuelta.

 

Texto: Alejandría Bert

Fotos: Gabriel Lovera

 

Seguinos en Instagram para ver todas nuestras coberturas fotográficas completas!

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »