Sábado 14 de Marzo de 2026

6 de febrero de 2014

0800 - Voy a matar a alguien

La enorme odisea que debe sufrir un usuario para llegar a resolver su problema. Estrés y servicios técnicos automáticos. Por Paci

Últimamente me gira por la cabeza la idea de que en el momento exacto en que logre no exasperarme llamando a atención al consumidor de un servicio, que exista la opción “para que lo atienda alguien de carne y hueso marque 1”, no 7 ni 9, ni opciones dentro de opciones y que se lleve a cabo un proceso de comunicación fructífero con esa persona, en que todos quedemos contentos, el día en que siga las instrucciones del fabricante y que pueda realmente apretar siguiente, siguiente, siguiente, siguiente para conectar un ruter o crackear una aplicación de Adobe, en ese instante mismo voy a descubrir los secretos del universo, convertirme en Buda o ascender a los cielos en cuerpo y alma. Algo así como cuando logre armar un cubo Rubik.

La vida desde que se inventó el 0800 o el *611 se transformó en algo así como la trama de Scott Pilgrim vs. theWolrd (para el que no la vio, debería verla) solo que en lugar de luchar contra 7 ex novios para estar finalmente bien con la chica de pelos coloridos, hay que librar una guerra mental con, al menos, 4 empresas de servicios: un banco, una compañía de teléfono, un proveedor de internet y la EPE. Al final de ese túnel oscuro y tenebroso de discusiones con alguien que te deja en espera cada 2 minutos, debe estar la paz de una vida sin mayores sobresaltos.

Seguramente la causa número 1 de stress en el mundo sea tener que llamar a algún servicio técnico porque las cosas no están funcionando como te prometieron o porque te vino una chorrera de números después del signo $ en la última factura. La gente vive enojada y no es para menos, si sobre que no te atiende nadie eligen las canciones más espantosas e irritantes para que esperes a que se desocupe algún operario. Encima, se suma el conflicto ético de todos aquellos que fuimos telemarketers, de tragarnos todas nuestras puteadas porque estuvimos en ese lugar y sabemos que el pobre pibe no tiene la culpa, puteadas contenidas que serán dirigidas en forma de patada el próximo perro que se nos cruce.

La peor parte no sé muy bien cuál es, sí que no atienda nadie y uno pierda tiempo al pedo, que te atienda alguien y no te dé la razón pero tampoco te deje poner en claro cuál es el problema o que te den la razón pero concluyan en que no pueden hacer nada. Es el círculo vicioso de la ira contenida y de la impotencia. Y no me vengan con que son cosas mundanas y materiales, porque al fin y al cabo todos vivimos en este mundo en el siglo XXI y si estás leyendo esto es porque tenés un proveedor de internet que más de una vez te habrá cagado desde un puente…o desde su piso exclusivo en algún edificio top toptop.

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