NOTAS  17 de octubre de 2018

Viajando con Morbo y Mambo

La indefinible banda originaria de Mar del plata aterrizó en Rosario para delirar la mente de quienes se acercaron a Distrito Siete.

La indefinible banda originaria de Mar del plata aterrizó en Rosario para delirar la mente de las personas que se acercaron a Distrito Siete.

Viernes en la ciudad de Rosario, y una diversa oferta de eventos que se presentan como las cartas que un mago entrega a su invitadx. Lo opción elegida nos llevó a un viaje por distintos sonidos y sensaciones al que nos costaría mucho ponerle algún tipo de etiqueta. ¿De que hablamos? Morbo y Mambo se presentaba temprano, a las 22.30, en Distrito Siete.

¿Cómo hacemos para definir a esta banda? Está difícil. En su cuenta de bandcamp se definen como "No Rock, No Stoner, No Dub, No Afrofunk. Todo Junto." Y creo que fueron bastante claros. Su sonido pasa por todos esos matices. Pero hasta capaz que se quedaron cortos. Creo que es más fácil describir las sensaciones que provocan, que intentar generizar acotadamente a una banda que le escapa a esto.

Así fue que llegué a las puertas del D7, dejé atada mi bicinave en un árbol cercano, y me dirigí hacia adelante de todo donde ya estaba, por supuesto, mi amigo Yiyo. El show recién había comenzado, y poco a poco llegarían más tripulantes y compañerxs que viajarían a bordo esta nave que la banda nacida en Mar del Plata y asentada en San Telmo se encargó de pilotar.

En una formación reducida, con Mateo Aguilar en batería y SPD SX, Manu Aguilar en bajo, Mauro Albarelli en teclados y sintetizadores y Maxi Russo en trombón, guitarra y sintetizador, Morbo y Mambo se metió dentro de las conexiones neuronales de cada unx de lxs presentes, para accionar así sobre sus corporalidades y generar así la comunicación propia del baile.

El show fue pasando y a cada tema nos íbamos entregando mas y mas a la música de otro planeta de esta banda, que nos llevo de viaje por sus diversos materiales de estudio, siendo preponderante su último obra larga, Muta. Fue un show casi por completo instrumental, hasta que llegaron a su versión voladora de Mañana en el Abasto, donde entró la voz de Maxi.

El trance fue corto pero certero. Quedamos un tanto manijas de una dosis mayor de Morbo y Mambo, para poder entregarnos totalmente, pero nos alegramos de saber que esta banda empieza a visitarnos mas seguido.


Texto: Gonza Luján
Fotos: Mariano Ferrari

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