NOTAS  13 de noviembre de 2018

Una década contando Los Cuentos de la Buena Pipa

Mono albergó la celebración cargada de emoción por los diez años de música de Los Cuentos de la Buena Pipa.

Diez años pasaron desde que se le dió forma por primera vez a una idea. Una idea de esas que no tienen un cierre, que cuando se elije seguirla, darle bola, se entra en un mundo entero. Una idea de ruptura con lo establecido, una idea formada por muchas ideas, de muchas manifestaciones distintas, que podían recaer en una sola gran idea, y era la de contar Los Cuentos de la Buena Pipa. Justamente esos cuentos que no tienen un final.

"Desde el principio no queríamos ser una banda, sino que queríamos contar historias, queríamos flashar. Y así hicimos nuestra escuela, entre nosotros, con un grupo humano muy grande que fue cambiando, que incluyó a un montón de gente de distintas disciplinas, y que hace un par de años ya se convirtió en una banda" nos decía el Colo, Eh' Bo en Parlatanes hace unos días.

Hace diez años se presentaba por primera vez esa idea. Porque no era una banda, era una idea que fusionaba música en vivo con intervenciones teatrales, una idea que se metía en tu cabeza entrando por distintos lugares. Esa idea se fue transformando y pasaron muchísimas cosas hasta hoy, que tomó la forma que nos encontramos el sábado en Mono, celebrando diez años de aquel primer chispazo.

Una de las cosas que le sucedió a Los Cuentos en esta década, fue encontrarse con otrxs artistas, con quienes construir colectivamente y acompañarse, no necesariamente en la búsqueda, pero si en la gestión. Este encuentro también fue tomando diversas formas y terminó siendo Rompe, un sello discográfico, y mas allá de eso un colectivo artístico. Y esa construcción colectiva, esa familia que es Rompe, marcó la noche desde el principio. El escenario dio sus primeras luces para dos artistas compañerxs del sello, que mostraron sus shows en solitario. Primero Maia Basso, de Aguaviva, ofreció sus canciones, para luego darle lugar a Ramiro Benetti, de Cepillo y Lora Porro. La construcción es colectiva, y la celebración también.

Llegado el momento, Los Cuentos de la Buena Pipa salieron al escenario. Afuera llovía mucho, cada vez más. Adentro éramos muchxs, y toda esa energía contenida estaba lista para soltarse con los primeros acordes. Y cuando llegaron esos primeros acordes, entramos en el viaje que nos ofrecen Los Cuentos, en un repaso de toda su carrera. Algunas de las canciones que le dieron inicio al fuego, pasando por los dos discos de la banda, Así gritó el dictador y ¿Qué es el laberinto?, para también darse el lugar de mostrarnos las últimas canciones en las que estuvieron trabajando, como La Ola, que hace poco ya comenzó a girar en Internet.

Una bella puesta en escena marcando algo fijo en los shows de Los Cuentos, que es una buena intervención particular del espacio físico. Este y otros condimientos hacen sentirnos la sensación de una noche importante. La emocionalidad característica del Colo a la hora de cantar sus canciones, con su voz robotizada , daba a entender que esta noche era una noche especial para ellos. Imagino las sensaciones de subir a ese escenario; ver desde arriba a tanta gente que viene acompañando hace tiempo, gente que se sumó al viaje hace poco; recordar cuando esa idea recién nacía, se movía y enraizaba a algunas cabezas que le darían forma.

Hubo un descanso para luego volver a salir con más canciones de sus dos discos. Algunxs osadxs salieron a fumar un cigarro abajo de la lluvia, otrxs se quedaron adentro. Con un nuevo vestuario más formal volvió la banda a las tablas. Otro hecho que le sumó mucha emoción a la noche fue la compañía sobre el escenario de varixs artistas que han formado parte del proyecto, como Clara Sabetta, Juan Goñi, Dante Scarpone y el Paila.

Definitivamente esta sensibilidad de la que hablo es algo que caracteriza la música de los Cuentos. Canciones como Todo lo que hay que, La Locura y Cumbia Careta fueron algunas de las que protagonizaron este cierre, y nos hicieron sentir muchísimas cosas a las personas que estábamos ahí abajo.

La noche continuó con un set de Juan Fak, un DJ que coincide mucho en la búsqueda musical con Los Cuentos. Música electrónica fusionada con sonidos de instrumentos ancestrales, sonidos provenientes de tierras árabes, africanas. Un mambo étnico y sonoro.

Puedo decir que este show de los diez años de Los Cuentos de la Buena Pipa, me ha terminado de meter de lleno y ahora sí en el viaje que ofrece la banda. Sinceramente es una banda a la cual no había logrado entrarle, y hace poco comencé a encontrarme con su propuesta, dejándome llevar. A decir verdad ya estoy cautivado por su música.

La presentación de Los Cuentos pasó, y también pasaron diez años de búsqueda y encuentro. Fue una celebración del camino transitado y las amistades cultivadas, donde no faltó la nostalgia sana (creo yo, eso que lxs brasilerxs llaman saudade) y el corazón. Ahora se enfoca en el hoy, y hacia adelante, donde en el horizonte se empieza a ver un tercer material de estudio, que ya estamos esperando con ansias de viajarlo.

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos y video: José Link

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