NOTAS  20 de abril de 2019

Las fuerzas represivas de la UNR

La murga Les Chapitas de la República denunció en rueda de prensa las agresiones que sufrieron por parte del personal de seguridad de la UNR.

Resguardo Patrimonial se le llama a la guardia de seguridad de la UNR. Sería un grupo de personas encargado de resguardar el patrimonio de la universidad. ¿Qué quiere decir esto? El concepto puede ser amplio, y parece ser que los muchachos que cubren este puesto en La Siberia, cumplen su labor ejerciendo violencia sobre las personas que, a su parecer (o al de quien da las órdenes), no deberían habitar los terrenos de la Ciudad Universitaria.

El miércoles Les Chapitas de la República realizaron una rueda de prensa en la puerta Rectorado para denunciar las agresiones que sufrieron por parte del Resguardo Patrimonial de la UNR la madrugada del 5 de abril, cuando asistieron a un Festival por la Educación Pública organizado por el FEU, fuerza estudiantil que comanda el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas, para bailar unas cumbias escuchando el show de Mala Fama.

Para las 18 los bombos y platillos sonaban por Maipú, donde la calle se cortaba con una bandera verde, violeta y blanca. Algunas decenas de personas se acercaron a acompañar la denuncia de Les Chapitas: colegas de otras murgas, medios de comunicación alternativos, militantes sociales y algunes estudiantiles, familiares y amigues. La murga dejó de sonar cuando se alzó la voz de Les Chapitas.

“El 4 de abril fuimos con un grupo de amigues al Festival en Defensa de la Educación Pública que se realizaba en La Siberia. Estábamos muy contentxs porque íbamos a bailar cumbia de la mano de Mala Fama, una banda que a toda la murga le gusta mucho. Tocó y fue una fiesta, como siempre. Luego nos quedamos tomando algo y bailando con música que pusieron les pibes del FEU.

Integrantes de la seguridad de la UNR comenzaron a desalojar el predio, algunos lo hacían con la lógica del boliche, a los empujones y malos tratos. Esta “seguridad” (personal efectivo de la Universidad Nacional de Rosario) se da a conocer bajo el nombre de Resguardo Patrimonial. Algunos de ellos fueron amables con nosotras, a otros, en cambio, vimos cómo más adelante agredían a un pibe, eran unos ocho aproximadamente, y más adelante a una chica. Empezamos a pedirles que paren, que no había porque pegarle ni empujarlo siendo que todes nos estábamos retirando de ahí.  En ese momento comienzan a amenazarnos: apenas salgan los vamos a cagar a trompadas” y “quiero ver si se retoban defendiendo a un pibe en cinco cuadras cuando los agarren los pibes del barrio”. Dicho y hecho: puse un pie fuera de La Siberia y me dieron una trompada en la boca. Ni la vi. Me vinieron a pegar de atrás, mientras nos empujaban y veíamos como agredían a otro grupo de pibes.

Tratábamos de llevarnos a una chica que estaba gritándole porque la habían tirado de los pelos, agredido, empujado… Y justo pasan tres compañeros más y frenan al vernos porque había bardo.

Cuando estábamos logrando retirarnos de la entrada mientras nos arrojaban piedras desde adentro, salen aproximadamente 25 efectivos de Resguardo Patrimonial y nos empezaron a tirar al suelo y a pegarnos patadas en la cabeza y en el cuerpo. Mientras me tiraban ví como iban en busca de muchos pibes más en grupo de a 3. Cuando estaba en el suelo y me quise levantar, uno me vuelve a patear y veo como a mi amigo en cuclillas se protege la cara y la cabeza de las patadas que le daban entre cuatro hombres mientras les gritábamos que paren de golpearnos. Cuando logramos sacarlo a él pudimos irnos al hospital. Sinceramente tuve miedo de que nos maten a patadas”.

“Nos decían que éramos una negras de mierda, que nos vayáramos porque los pibes del barrio nos la iban a dar. Les pedimos por favor que paren, y nunca lo hicieron. Nos tiraban al piso dándonos patadas en la cabeza, en la cara y en todo el cuerpo. Arrastraban pibes como si fueran bolsas de basura y después nos cagaban a patadas. Corrían gente hasta el descampado donde se hacen los picados de fútbol en calle Riobamba. Y si te agarraban te la daban”. 

Los relatos de distintes compañeres de la murga son estremecedores. Duelen en el cuerpo de cada artista de la calle, de cada pibe de barrio. Duelen en lo simbólico, en el mensaje que quisieron dejar esos golpes. Y el mensaje es el de decirle a esxs pibxs que no pertenecen a la universidad, que ese lugar no es suyo, que no están a la altura. Decirles que no se merecen el goce de bailar unas cumbias y pasarla bien, que no tienen derecho al disfrute.

También indigna la falta de respuesta de las autoridades de la UNR, la invisibilización de la problemática. Les Chapitas realizaron tres denuncias y se las presentaron al Rector de la UNR Héctor Floriani, pero la respuesta fue nula, inexistente. Pasados ya quince días, nunca se comunicó para solidarizarse. La murga responsabiliza a Floriani, tanto por los hechos del 5 de abril, como por cualquier agresión que puedan llegar a sufrir directa o indirectamente por el personal de Resguardo Patrimonial.

Nos parece sumamente importante destacar que al llegar Les Chapitas al edificio de calle Maipú, se encontraron con algunos de los efectivos de seguridad de la UNR que los reprimieron, quienes se encargaron de sacarles fotos mientras cortaban la calle, en un claro gesto amenazante, que demuestra no sólo un grado altísimo de impunidad, sino también la protección de ellos por parte de las autoridades de la universidad. La denuncia fue ampliada con este hecho gravísimo.

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