ALGO MARAVILLOSO ESTÁ OCURRIENDO: CASA BRAVA

¿Cómo resistir en tiempos de crisis? ¿Qué tan viable es apostar a los sueños compartidos, a los proyectos que con tanto esfuerzo se fueron gestando? La salida siempre es colectiva aun tratándose de un bar.

El 16 de noviembre del 2018 abrían las puertas de Casa Brava en pleno corazón de Pichincha. Continuando con la esencia  de “El levante”, el bar invita a cenar, tomar cerveza o tragos y bailar hasta la madrugada pero también es un espacio cultural que desde sus inicios acobijó a ciento de artistas.

Presentaciones de libros, noches de lecturas, bandas locales y nacionales, charlas de todo tipo. Casa brava se convirtió en un abanico cultural, con entrada gratis y una escenografía que acompaña la mística del lugar ya que, una vez atravesada la enorme puerta antigua del medio,  un living con sillones vintage, cortinas, flores, música y paredes intervenidas, te reciben para hacerte sentir como en casa, pero el toque más importante se lo da la calidez de quienes trabajan en el espacio desde el inicio al final de cada jornada.

Pichincha 120 pasó a ser el lugar de encuentro entre generaciones. Pero este año fue una cachetada para todo el mundo, incluyéndolos. Los bares y la cultura continúan siendo de los sectores más vulnerados y más perjudicados por la pandemia. Nadan en un mar de impuestos, obligaciones y demandas, sin salvavidas a la vista.

Con el aislamiento social y preventivo que se transita desde marzo, el llegar temprano para entrar sin hacer fila, comer “papas bravas”, tortillas o sándwich de todo tipo con amigos, elegir qué tomar y amontonarse cerca del escenario para agitar, saltar y bailar cuando las mesas se corren, el humo invade la sala y el primer acorde de tu banda preferida retumba por cada rincón, quedó en pausa.

Como muchos otros bares, Casa Brava tuvo que reinventarse y hacer malabares para sobrevivir. La comida y los tragos llegaban a tu domicilio, los shows los veías desde el celular, y el agite lo compartías por grupos de WhatsApp. Abrió al mediodía y se convirtió en delivery pero no fue suficiente.

Este miércoles el Instagram del bar estalló cuando hizo pública la situación que vienen atravesando. “Volver a casa hoy depende de todxs ustedes y todxs nosotrxs” dice una oración del comunicado con el cual el largan un sorteo de sobrevivencia. “Acá no toca una banda desde hace siete meses. Durante el parate que no pudimos abrir necesitábamos recaudar fondos y contar que la situación es verdaderamente jodida y que no es simple” dice Joaquín Arce, socio del bar. No se trata de estar cerrado y ya o de no concurrir al lugar, sino de todo el dineral que se debe continuar abonando en momentos duros como estos. Volver a abrir cuesta, y cuesta mucho. “Teníamos que visibilizar lo que estaba pasando y manifestarlo de manera genuina porque urge recaudar fondos” continúo Joaquín.

1499 me gusta, 94 comentarios de artistas y clientes que extrañan volver casa e incontables veces replicado en otras cuentas, el sorteo bravo propone continuar compartiendo momentos únicos. La rifa cuesta 500 pesos y solo por comprarla te regalan un Gin Tonic Salvaje para consumir dentro del lugar.

Los premios son extra generosos, y además de cervezas se pone en juego una parte del bar: pusieron su living con los característicos sillones mostaza como premio. Pero eso no es todo, porque también entra en sorteo el cartel más fotografiado del lugar. Un cuadro con la leyenda “Algo maravilloso está ocurriendo” transformándose en la frase que identifica de alguna manera lo que quisieron y lograron construir en Pinchicha 120, un espacio que de miércoles a domingos celebra  la cultura, el amor, la amistad y los encuentros mágicos.

Desde la organización del bar anhelan “sentir el calor de la gente y así encontrar fuerzas para arriesgarse a seguir, a continuar con el deseo de volver a ser lo que éramos: un lugar dónde la gente podía ir a pasarla bien.”

 “Juntxs seguuuuuro va a ser posible, y vamos a poder volver a casa pronto. Gracias infinita por el apoyo incondicional de siempre” finaliza el comunicado del sorteo bravo, y la melancolía de quienes pasaron muchos buenos ratos en el bar se transforma en energía solidaria, en palabras de aliento e incentivan a todos sus contactos a pagar 500 pesos por todas esas noches que entraste gratis a la alegría compartida, a casa brava.

Por: Ludmila Lòpez 

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