Festival Bandera: una mixtura de épocas, estilos y movidas culturales

La cuarta edición del Festival Bandera fue una mixtura de épocas y estilos presente en diferentes momentos de la vida; lo que está en auge, los clásicos de siempre y mucha alegría.

El sol primaveral veraniego de este nuevo septiembre acompañó el ingreso de miles de jóvenes de todas las edades que lentamente iban ingresando a las entrañas del predio ferial de la ex Rural.

 

Latas Eco vasos en mano y cigarrillos en boca eran el común denominador para vivir en primera persona las bandas que se asomaban entre los escenarios Bandera, Norte, Sur y Laboratorio. 

 

Lo más poderoso de este tipo de festivales es la conjunción de artistas emergentes, como el Dillom, Natalie Perez, Silvestre y la Naranja; apariciones locales para seguir plantando bandera Rosarina, Mamita Peyote, La Groovin Bohemia, Brapis, Manu Piró y la frutilla del postre con Julieta Venegas, No Te Va a Gustar, y el Cuarteto de Nos.


 

*20.000 personas asistieron a la cuarta edición del Festival Bandera*

 

Mamita Peyote y la Groovin fueron los elegidos para calentar los cuerpos de los presentes a la par de los primeros soles primaverales. Cumbia, Grove y movimientos en sintonía rompieron el hielo en la calurosa tarde rosarina.

 

Natalie Perez y Silvestre y la Naranja aportaron su carisma y frescura frente al escenario. El público más jóven se acercó para escuchar su repertorio y cantar sus canciones a la par.

En el momento que el sol decidió abandonarnos, la noche fue testigo de la característica oscuridad del Dillom. Con sus, ya clásicos, del disco Post Mortem, aportó su cuota de ironía en sus letras y desfachatez en el escenario.

 

El encuentro tuvo su frutilla del postre con Julieta Venegas en uno de los momentos más dulces y melódicos de la velada y luego la seguidilla de bandas de Uruguay con los clásicos de siempre de NTVG, y el Cuartero de Nos, en donde su sonido fue arrollador y pudieron mostrar toda su calidad y experiencia frente a nosrotros.

 

Una excelente jornada para la cultura rosarina que encontró, ya hace cuatro años, un ritual masivo que por alguna razón, llama la atención de adolescentes, jóvenes (y no tanto) de diversas “movidas” de nuestra ciudad.

 

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