A un año de la presentación de Agua Ardiente se presentaron Los Espíritus en Rosario, acompañados por Los Reyes del Falsete, en otro festín Hacele Caso a tu Espíritu, con un Teatro Vorterix colmado de gente.

Es medianoche en la ciudad de Rosario y la postal del cruce Alberdi es la de las gotas que se dejan ver por los faroles cercanos a la vías. Ahí donde los trenes cortan el tránsito, en la punta del barrio Luis Agote, un grupo de personas forman una larga cola para entrar al Teatro Vorterix y, sin paraguas, esperan bajo la lluvia. Los Espíritus vuelven a dar su show en la ciudad de Rosario.

Ya casi ha pasado un año de la presentación de Agua Ardiente, la tercer placa discográfica de Los Espíritus, que no se quedó atrás de Gratitud que fue un éxito rotundo. Este tercer disco trajo mucho más reconocimiento de parte del público, que agotó las entradas del Teatro Vorterix.

Al ingresar al Teatro se siente lo colmado de un espacio que le quedó chico al evento. Y esto es algo que hay que destacar. Los Espíritus es una banda que está haciendo algo distinto, que decidió hacer su búsqueda poniendo el foco donde no suele ponerlo el rock nacional. Que sea un éxito es algo realmente importante y da la pauta de que las cosas están cambiando. El paso de los años hará que veamos a Los Espíritus como una banda que marca esta época, como una de esas bandas que pudo hacer un quiebre en nuestra música.

Los Reyes del Falsete se encargaron de precalentar a los espectadores (tanto en este show como en el de Córdoba) con un recital corto pero potente. Cargado de data como un golpe fugaz fue aclimatando la situación en la que la gente intentó dificultosamente hacerse un espacio para mover un poco el cuerpo.

Se abren las cortinas del escenario y, con los primeros rasguidos mutados por los pedales, Los Espíritus convierten al público molesto por la falta de espacio en medanos de arena en los que fácil se hace perderse. Los sonidos de un arduo viaje a través del desierto se hacen preponderantes mientras el humo sube hasta lo alto de la sala.

Es simple lo que hacen, no tan lejano al blues que lleva décadas sonando, pero a su vez con este aire desértico que le da ese toque mas psicodélico, y lo hace distinto, nuevo, denso pero fresco. Se junta el cielo negro con lo negro del mar. Así es que los temas suaves no se vuelven un bajón, pues somos concientes de que es parte de este viaje en el que estamos inmersos. Si cambian los colores del cielo, mis ojos seguro también cambian.

No hacen falta muchas palabras fuera de las canciones para acercarse al público. La gente ya emprendió este viaje guiado por los músicos, que tambien le dan un rol protagónico a las percusiones, revolviendo el pulso de los cuerpos en los mares de ese jugo. Va pasando así canción tras canción, y al público le va dejando de pesar el tumulto, aceptándose como granos de arena en enormes médanos gente.

Los Espíritus le dan a su público rosarino lo que estaba buscando, la posibilidad de perderse por un rato en este viaje. Y el público aprende a escuchar de otra forma, a buscar en otros lugares, a apelar a estímulos que generan nuevas sensaciones. Son estos artistas los que crean nuevas necesidades en el ser que llena de música sus oídos. Todo está cambiando, y Los Espíritus son uno de los motivos.

La noche continúa con la selección de canciones de todas partes de Latinoamérica que eligieron los músicos para seguir sobrellevando el festín: salsas puertorriqueñas, cumbias psicodélicas del Alto Perú y hasta un poco de dub jamaiquino.

Está pasando algo importante señoras y señores. Los esquemas de la música como la conocemos se van rompiendo y son grupos como Los Espíritus los que nos ayudan a encontrar lo que olvidamos entre el oro.

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos: Cristian Sánchez

 

Si querés ver el álbum completo de fotos, lo encontrás en la página de Facebook de Planeta Cabezón TV.

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