Skay Beilinson volvió a presentarse en la ciudad de Rosario junto a Los Fakires después de cuatro años. Toca el corazón de Patricio Rey.

Cuatro años tuvo que esperar Rosario y sus aledaños para escuchar nuevamente en vivo al guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Domingo 29 de abril, lejos de ese sentimiento angustioso y existencial, domingo de abril, domingo de misa, domingo de ritual. El público del rock nacional tuvo una cita y saco sus mejores remeras negras, esas que cuentan historias, que delatan un pasado, que muestran la procesión y la fidelidad, para depurar dolores y poguear.

Entre humos y botellas cortadas a la mitad, gritos y canticos, alcoholes y choripán, equipos de música para arengar, risas, encuentros y heridas. Se congrego en la obligada previa el público a las afueras del complejo, anticipando el show del Flaco Skay.

Su último concierto en la ciudad fue en el 2014 en el Club Brown, cuando Los Fakires andaban de gira presentando su quinto disco “La Luna Hueca”. Desde entonces no regresaron, según comenten sus seguidores, la Negra Poli (representante) tuvo un entrecruce con la gente del lugar.

Sombrero, gafas, camisa y un colgante, clavada en su pecho como parte de su cuerpo, su icónica guitarra SG, marcada a fuego por los años, el rock y las giras. (Beillinson subió las escaleras con la viola colgada, cuando los demás tomaron sus instrumentos sobre el escenario {ni manija}).

Comenzaba entonces un nuevo encuentro entre las almas dolidas y un sanador. Alguien que los reúne y les canta las canciones, las frases, los solos, que los identifican, que los hacen viajar por kilómetros, es que saben que hay alguien que escribe por ellos.

Un salón metropolitano con una gran concurrencia de público, con un sonido un audios e iluminación a la altura de las circunstancias, potenciando un imponente escenario dando lugar al libre movimiento y expansión de los músicos. (1/2 L de cerveza 50pe).

La Cofradía de la Flor Solar, una banda que pocos recuerdan allá por 1968, fundada por Eduardo Skay Beillinson y otros músicos que formaban parte de la comunidad hippie de La Plata, llamada La Cofradía. Quizás una de las primeras comunidades o colectivos de artistas y estudiantes, la cual habitaban entre muches otres el Indio Solari, la Negra Poli y Ricardo “el mono” Cohen o Rocambole.

En 1974 llega la disolución de la banda y con ella el final de la vida comunitaria, estimulada entre otras cosas, por la persecución de los militares que en 1976 derrocarían a María Estela Martínez de Perón, logrando el hostigamiento, la desaparición y el exilio de muches militantes, pensadores, estudiantes, consagrando la rebelión cívico-militar.

Hoy con 66 años y una trayectoria que respalda cada arpegio que toca, Skay logra la misticidad, el respeto y el amor; la piel de pollo, las lágrimas y los abrazos; los pogos, los golpes y la transpiración, de aquélles que lo siguen desde el nacimiento de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con sus años y algunos con sus hijos, público joven que no llego a ver la mítica banda pero heredaron el sentimiento, otres sintiéndolo por primera vez.

Con un repertorio que se extendió por casi dos horas con un comienzo explosivo, con temas clásicos de los Fakires, cerrando la primera tanda de nueve temas con “Ji ji ji” y a rebotar esas bombas pequeñitas.

Regreso al segundo Round con “Luna en Fez” y una secuencia de temas más volados, para que el repertorio recorra diferentes estadios sensoriales, para cerrar con “El Golem de la Paternal” y pogo pogo pogo.Una perlita para los presentes y más para los acérrimos, un tema inédito de “PR” que compusieron junto al Indio “Pura Suerte”. Esto ya no es rock amor / es pura suerte.

Cerrando la canción con uno de los pocos comentarios de la noche: “Lindo temita, viejo pero siempre vigente”, y un lindo palito para Solari, alimentando el imaginario colectivo de una posible ultima tocata entre estos viejos amigos separados por el tiempo, y el cantico de la gente: “Solo les pido que se vuelvan a juntar”.

Atreves del Mar de los Sargazos, Talisman, La Marca de Cain, ¿Dónde Vas?, La luna Hueca, El engranaje de Cristal. Los títulos de los álbumes de los Farkires, que denotan, hablan, de una idea, un concepto, un lugar.

Hasta la próxima eterno peregrino, que la luna os acompañando hasta la próxima estación, ahí donde los dioses detienen su andar.

 

Texto: Juan Cruz Plano

Foto: Danny Contreras (cortesía de Dos Dos Uno Prensa)

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »