Ya está disponible en todas las plataformas digitales el tercer disco de Los Cuentos de la Buena Pipa.

Los Cuentos de la Buena Pipa es tal vez una de las bandas más auténticas de nuestra ciudad y de la escena alternativa actual. Su sonido totalmente propio e inconfundible, su forma de generar viajes internos y de hacernos poner el cuerpo, y su capacidad de transmitir sensaciones y mensajes, han cosechado un público fiel y ansioso por escuchar nuevo material surgido de su motor.

Con dos materiales de larga duración en su discografía (Así gritó el dictador, de 2012 y ¿Qué es el laberinto?, de 2015) que han generado la mística y el universo de la banda, y con más de 10 años de recorrido por los escenarios locales y las rutas sudamericanas, los Cuentos emprendió de cero el viaje de enfocarse en un nuevo disco. Esta vez, sin partir de algún lugar en particular, de piezas previas a la idea del disco, sino creando de la nada una nuevo obra, siempre conceptual, fiel a su impronta en la que la idea sirve de estructura de la música.

El Río Curvas comienza con Ganas, uno de los cortes de difusión en adelanto a la salida del disco, que cuenta con su propio videoclip, una pieza audiovisual que va dándole forma a la estética y el universo imaginario del disco. Sonoramente comienza adentrándonos en el viaje conceptual, metiéndonos de a poco para implosionar en fuerza y experimentación. Entre lo electrónico y la canción, fundido en melodías.

Continúa con Azar, una cumbia distorcionada, con la impronta única y particular de Los Cuentos, y los mensajes de la voz del Colo. “El Río Curvas. Tus ganas cambian.” La curva del río transforma el agua, y se respira una etapa de cambio, manteniendo la energía del origen del curso, pero modificando sus propiedades. La experimentación, el crear jugando, la suba de una montaña creativa. “Cuando enciendo el motor soy niño. Cuando trepo barrancas soy puente.” Hay una versión acústica de este tema, registrada en el programa Música de Fonda, disponible en YouTube.

El curso del agua continúa con Kukoc, una pieza de esas que, creo yo, identifican de lleno a la banda. Un viaje que te va sumergiendo desde el principio, que estalla, rompe y de a poco se va calmando para dar lugar al mensaje, que te interpela inevitablemente, aunque no vaya dirigido a vos, para volver a estallar en la melodía incisiva. Sigue Turista, otra canción que continúa dándole entidad al universo auditivo del disco, a la crítica social y emocional que plantea la banda. La metáfora y poesía de Eh Bo es una de las joyas de Los Cuentos, un enrosque de palabras, una vuelta de rosca literaria que tienen los grandes letristas, para generar en el mensaje, que, tal vez quien escribe siente de una forma, una multiforma que sólo termina de darle la finalidad quien se permite ingresarlo en sus oídos y en su cerebro.

“Después del temblor, vimos los cimientos. Detrás del cristal, mucha información. Siempre río abajo fluye el sedimento. Nunca tiene prisa, dulce movimiento” reza Después, antes de sumergirse en la percusión tropical rodeada entre sonidos de un futuro distópico, como contando la historia de este viaje a través del cauce de un río, con sus diversos capítulos emocionales. Se respira la sensación de estar a mitad de la excursión: desde aquí no se ve ni el punto de partida, ni el de llegada. “Si ese río hablara, nadie va a escucharlo. Hay tantas estrellas como para enloquecer.” Sigue con Ful, uno de los primeros adelantos del disco, que cuenta con un videoclip en vivo en el show del décimo aniversario de Los Cuentos en Mono. Ful es un reflejo a escala de todo lo que son Los Cuentos de la Buena Pipa, y de todos los lugares por los que te pueden llevar. Comienza como una cumbia bien eléctrica, con un punteo digno de los sonidos tropicales santafesinos, y la atmósfera del viaje siempre presente. En un monólogo distorsionado el ritmo se va modificando, acelerando, saliendo de la cumbia, metiéndose en el mundo de la música electrónica y su puesta corporal. “Tenés que ser como una hoja”, y cuando te diste cuenta, explota el formato que nos venía llevando.

Idilio es un momento de suspiro, en armonías suaves y melodías que acarician, es la calma del cauce luego de que las aguas se enturbiaron. Es el viento que da conciencia de la existencia, y se disfruta. Sube inevitablemente, y se siente con la fuerza que se vive un momento de calma entre tanto sacudón emocional. El trayecto continúa con La Ola, otro de los adelantos, que cuenta con su propio videoclip, otra genialidad audiovisual. La Ola es una crítica a lo nuevo que propone la sociedad, y a los fallidos y tardíos intensos de acoplarse a esta última ola y poder aprovecharla. Evocándose en Milton, una persona común, que hace vanos sacrificios por poder adaptarse, por pertenecer. La pobre ambición de quien nunca llega al ideal, y la crítica a un sistema que nos muestra la zanahoria a la que nunca vamos a poder alcanzar, y nos llena la vista de publicidades que lo avalan.

Sigue De repente, con el momento de goce, el mimo del viaje, tras los duros aprendizajes del camino. El momento de disfrutar la compañía, de sentirse parte del río, gozando un poco de todo lo que nos rodea, de la corriente calma que lleva el bote sin que tengamos que hacer fuerza. Un momento para ser conciente de todo lo atravesado en el trayecto, y hacernos las preguntas que llegan después de tantas respuestas. “Quizás vos, quizás yo, quizás ella, quizás todos, se preguntan donde están”. El final de este recorrido es La curva del río, una más, que comienza con el intento de sintonizar algo, una radio antigua, mensajes. Queda la sensación de apertura, de un viaje que parece terminar por llegar al final del disco, pero que en realidad no tiene un fin. Un universo cada vez mayor, que nos abre la mente hacia todo lo que podemos percibir.

Al respirar el concepto del disco, al adentrarse en el viaje, se entiende que no hubo ningún condicionamiento a la hora de producir este material. Se siente que se fue creando, dándole entidad a la idea conceptual que engloba a las canciones, y que ésta fue creada de cero. Parece ser que hubo el tiempo y la posibilidad de crear la estructura conceptual, emocional, para luego ir componiendo canciones que le den forma al relato. Dignos a su impronta única, este material de estudio nos transporta. De principio a fin es una travesía en bote a lo largo de un río, con situaciones muy distintas cada vez que pasamos por una curva. El curso del agua es el mismo que puso en movimiento la canoa inicialmente, y al llegar a destino sentimos que el viaje ha sido una sola gran anécdota, pero al analizar sus etapas, al evocar los sabores que nos quedan en las papilas gustativas luego de atravesar cada curva, nos damos cuenta de las emociones tan diferentes que hemos ido experimentando.

El Río Curvas apela a la sensibilidad auditiva y emocional de quien escucha con atención. Remonta a experiencias psicodélicas y espirituales, a aventuras fuera de casa, o a esas situaciones de la vida que son las dos a la vez. Refuerza la impronta completamente emocional de la banda, su cualidad de generar sensaciones, de pasearnos por pasillos de la mente, paisajes imaginarios o reales en algún planeta o poblado regional. Música que te hace sentir, que eriza la piel, que muchas veces no necesita palabras para transmitir un mensaje fuertísimo, pero que cuando las utiliza nos hace pensar, darle cuerda al mecanismo, y nos da la posibilidad de darle a esas palabras el significado que más nos sirva. Las obras más grandes son las que no tienen dueño, son las que son de todes. Y El Río Curvas es una obra gigantezca.

Este tercer disco confirma mi idea de que Los Cuentos de la Buena Pipa es de las mejores bandas que ha dado esta ciudad, que es de las bandas más auténticas, únicas e inconfundibles que he visto. Me ha costado adentrarme en la travesía mental que proponen, pero al hacerlo descubrí un universo que no tiene porqué tener techo o final. Muchos músicos pueden crear canciones, discos. No todos pueden crear universos. Eso es lo que ha hecho Los Cuentos de la Buena Pipa a lo largo de estos años, y este disco es sólo otra grandiosa muestra de esto. De la misma forma que ha llevado mi mente a nuevos puertos, espero que este disco lleve a la banda a donde merece llegar.

El Río Curvas ya puede escucharse en todas las plataformas digitales, tanto en Youtube, como en Spotify o en la cuenta de Bandcamp de Los Cuentos.

 

Texto: Gonzalo Luján

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