Rockeándola un miércoles: Belgrado en Rosario

La banda de post punk de Barcelona se presentó en Rosario el pasado miércoles y ciertos cabezones estuvieron flasheándose con sus sonidos viscerales. Por Analí Macuglia

Te avisamos de antemano: si pensás que esto es una reseña objetiva, te estás equivocando.

Miércoles a la noche. ¿Quién pensaría que la estaría rockeando a mitad de semana y así? No hace mucho conocí a Belgrado y fue amor a primera escucha. Ahora estoy esperando que se corra el telón negro del escenario del Café de la Flor y bailar, saltar, gritar y emburbujarme con su sonido.

La espera. Esa electricidad queriendo reventarse y explotar en mi cuerpo. Después de la locura de los Readymade y lo más punk de la noche con Tensión, era el turno de la banda de post-punk barcelonense Belgrado, que llegaba a Rosario en su gira por Sudamérica, autogestionada por ellos y por las movidas locales independientes en esta identidad y esencia DIY.

Sonaron los primeros acordes y la noche nos encontró en algún subsuelo de un destroyed bar europeo de los años ’80, en los años ’80. Y mi columna vertebral tomó vida propia. Ya en ‘Pałac Kultury’ Renzo y su línea de bajo medularmente me intervinieron, me vibraron mientras Patricia pegaba cabezazos al aire. A mitad de tema las bases sacudieron mis extremidades y ya no podía no bailar, no desfigurarme el cuerpo y agitarla. La energía en el pogo y las sinceras sonrisas regalándose de ojos cerrados, condesaban el aire en satisfacción.

Belgrado capturó la esencia de sus otros proyectos más punkers y se fueron por un mambo más  experimental y oscuro, combinando temas con letras en inglés y otras en polaco. Tres venezolanos y una polaca, esto es Belgrado. Lo que Barcelona y su diversidad cultural ofrecen, la mezcla, el cóctel musical que forma y vuelve a formar bandas con un sentido musical que interviene tu estado anestésico y te desmiembra la carne.

Y es que de eso trata el post punk. Decir más que “fuck you”, decir “I’m fucker”; parafraseando a Tony Wilson en el documental del 2007 de la banda Joy Division dirigida por Grant Gee. El sonido, la música, las letras van más allá de la superficie, la agrietan. Se introducen y te modifican. Si bien el sonido de Belgrado está inspirado en bandas como Siouxsie And The Banshees o Killing Joke, o en el sonido español de Parálisis Permanente, tienen su propio estilo y su estética, y quizás sea por su combinación y el heterogéneo bagaje cultural que traen consigo al vivir en una ciudad como Barcelona.

Así, la noche del pasado miércoles, Renzo, Fergu, Jonathan y Pat nos llevaron por Siglo XXI, su último trabajo discográfico con el sello La vida es un Mus, pero también nos regalaron joyantes tracks de su primer disco homónimo. Sea lo que haya pasado por los demás cuerpos, poder ver a una banda así me llenó de alegría y la manija siguió. No se sorprendan si los sigo hasta Brasil.

Salú !

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