El Río Curvas, tercer material de estudio de Los Cuentos de La Buena Pipa, tuvo su presentación en el Teatro Príncipe de Asturias.

Dos años pasaron desde que nació una idea hasta el momento en el que se plasmó en un material de estudio, y que ese material de estudio se plasmó sobre un escenario. Hablamos de El Río Curvas, el tercer disco de Los Cuentos de la Buena Pipa.

La cita era para el sábado a las 21, en el Teatro Príncipe de Asturias, del Centro Cultural Parque España.  Un espacio algo nuevo para las personas que solemos acompañar a lxs músicxs de nuestra ciudad, que nos da la posibilidad de ver a Los Cuentos en un teatro. Detrás de las escalinatas, mucha gente ansiosa se acumulaba a la vera del río, esperando por ver lo nuevo que tienen Los Cuentos para mostrar, esperando por adentrarse en un espacio novedoso, en una nueva aventura.

Entramos al teatro. Un vasto escenario con sus cortinas cerradas que nos hacen saber que detrás de ellas se está alistando todo. Butacas hacia arriba, rodeando el escenario en forma de anfiteatro, con un buen espacio para estar parado disfrutando delante de todo. Nos acomodamos arriba con todo lo que giraba por nuestro cuerpo y nuestra mente poniéndonos ansiosxs, y las luces se apagaron haciéndonos saber que todo estaba por empezar.

La iluminación se enciende detrás del telón generando las sombras gigantes de los músicos que tanto esperábamos ver, y con los primeros acordes de Ganas, se abren las cortinas. El público sentado, acostumbrado a poner el cuerpo, estaba fascinado viendo la música y los colores desplegados en el escenario, las vestimentas de los artistas, el trabajo plasmado con tantas ganas. Sólo fueron necesarios dos minutos y que estalle la primera canción para que la gente no se banque más estar sentada, y fueron los pibes, los mismos de siempre, los que se levantaron de sus asientos, dejaron sus abrigos en el borde del escenario y se fueron a dar los primeros pasos de baile. Bajamos detrás de ellos, y al llegar nos dimos cuenta que todo el espacio donde se podía estar de pié ya estaba colmado. La alegría me invadió al sentir que no podíamos contenernos las ganas de poner el cuerpo ante la música que amamos.

Detrás de Ganas vinieron el resto de las primeras canciones de El Río Curvas. Azar, esa cumbia distorcionada con las palabras del Colo dejándonos pensando; Kukoc, que a mí gusto es de los puntos más altos del disco, que de a poco nos va metiendo para hacernos estallar en algunas frases y melodías explosivas; para continuar con Turista, otro lujo de El Río Curvas.

Llegó el momento de un respiro emocional con otras dos canciones del nuevo disco: Idilio, instrumental revolviendo nuestro sentir, y De repente, suave, haciéndonos abrazar. Fue luego de estos dos temas cuando llegó una de las cimas de la noche, con La Ola, el primer adelanto y video clip del disco, con la invitación del Coro Con Sonante Rosario. Momento de un sentir magnífico, en una canción que nos ayuda a reflexionar con las vueltas duras de la vida, una crítica a un sistema que siempre logra jugarnos una mala pasada, para entender que las cosas a veces no salen como esperamos. “Desdentada tu pobre ambición. Silencio y al trabajo, y el sol sigue girando”. Increíble cómo se puede lograr de un sentimiento tan duro, sensaciones tan hermosas. Esto son Los Cuentos de la Buena Pipa. Baja la canción, nos revuelve las tripas, y pasa así la presentación de El Río Curvas, dejando lugar a un repaso por el resto de la carrera de la banda.

Luego de los agradecimientos para todas las personas que hicieron posible la producción de este material de estudio, y de los merecidos aplausos para la banda y el coro, comenzó el repaso de otras canciones de sus dos anteriores materiales, arrancando con La del Bondi, para seguir estallando cerebros y sentires con Despertar sin dormir. De a poquito la cosa se fue prestando para el pogo con Tengo una vida y Willy Elliot.

Las masas que se acercaron a la parte baja del teatro oscilaban entre la danza y el pogo, mientras que otra porción importante del público veía todo maravillado desde sus asientos. El teatro permite gozar del show de la forma que cada cual lo desea, y la posibilidad de disfrutar de la presentación de un disco como este en un teatro así, es algo que realmente hay que valorar. Ojalá sea algo que comience a suceder más seguido. Continúa el repaso del resto de la carrera de la banda con dos canciones clásicas del primer disco, Las cosas y La locura.

La banda comienza a despedirse entre lluvias de aplausos, pero no faltaría el momento para que puedan interpretar las canciones que les habían quedado pendientes de El Río Curvas, como cierre de un show increíble. Así llega Ful, una canción que a mí parecer, representa a Los Cuentos íntegramente. Arrancando como una de las cumbias psicodéicas típicas de lo clásico de la banda, comenzando a transformarse con un portal que comienza a acelerarse, para estallar en un momento más cercano a la electrónica. Los Cuentos de la Buena Pipa plasmados en 7 minutos. Quedó un lugarcito para Después, otra de las joyas del disco. “Siempre río abajo fluye el sedimento”. El río que nos fue llevando de a poco por mil sensaciones, atravesando cada curva para experimentar algo nuevo, siempre avanzando, siempre viajando.

La presentación de un disco, creo yo, es el momento más ansiado para lxs músicxs. El momento de mostrarle al público en carne propia todo lo que han trabajado, todo lo que han creado en sus momentos de inspiración. Pueden volver a mostrar esas canciones mil veces, pero nunca habrá otro momento como el estreno. Y Los Cuentos supieron hacer que ese estreno esté a la altura de la calidad de El Río Curvas, un disco que vuelve a demostrar que esta banda tiene los conceptos muy claros, que es completamente única e incomparable, y que se posiciona junto a lo más grande que ha dado la cultura de nuestra ciudad.

No quisiera que nadie se quede con las ganas de comerse el viaje que yo me pude comer escuchando este disco y presenciando este show. No quisiera que nadie deje de bañarse en los conceptos y los sonidos de esta banda. No quisiera que Los Cuentos de la Buena Pipa dejen de crear universos sonoros, aventuras emocionales ni viajes mentales.

“Si ese río hablara, nadie va a escucharlo. Hay tantas estrellas como para enloquecer.”

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos: Mariano Ferrari

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