Lancha, una obra que te pasea

Son dos nenas vestidas de enterito de trabajo, hay un él que no resulta del todo bien. Ellas comparten un objetivo irreal y se crean amores llenos de sustancias y otras nimiedades.

Dos cuartos. Dos chicas jugando a ser químicas.

Un enfermo o alguien a quien enfermaron. Sueños individuales. Amores culturales. Escapismo.

Son dos nenas vestidas de enterito de trabajo, hay un él que no resulta del todo bien. Ellas comparten un objetivo irreal y se crean amores llenos de sustancias y otras nimiedades.

Los dispositivos no escatiman imágenes y la reacción se expresa en la visión más dinámica y profunda.

Innegablemente hay convivio y aunque en flashes los actores parafrasean sobre el amor y la muerte, el espectador da cuenta de la reflexión contundente sobre su propia vida.

Un chino casi protagonista que nunca aparece hace deseosa de amor a Mónica que sueña con escaparse con el asiático en lancha. Por otro lado Helena con una mentira inminente. Hay un televisor por el que se puede observar la habitación trasera, un hombre, Julio, con aspecto de enfermo, que cual conejito de india es inducido a alteraciones químicas en su cuerpo  con un objetivo desconocido para  el público.

El vestuario deslumbra. Las luces, las visuales, la escenografía, los dispositivos todas gozan de un privilegio de excelencia en elección.

Artistas rosarinos, un grupo que se las trae. JOVENES. Indisciplinados, preguntándose. Eso es EnjambreP, un equipo que viene sosteniendo su estructura, que denota crecimiento y valentía.

La dirección es de Felipe Haidar. Actúan: Dana Maiorano, Celeste Bardach y Emiliano Dasso.

Georgina Guareschi.

 

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