Segundo show del Octeto Rosarino del Sindicato Empleados de Comercio, esta vez arreglando las canciones de Julián Venegas y la China Roldán.

Viernes por la noche en la ciudad de Rosario, el teatro del Sindicato Empleados de Comercio levanta su telón para traernos la segunda presentación del Octeto Rosarino, con la invitación de dos cantautorxs de distintas generaciones de nuestra ciudad: la China Agustina Roldán y Julián Venegas.

Surgido desde el Sindicato, el Octeto Rosarino nace con la premisa de arreglar, orquestar, darle una nueva vuelta de rosca a las canciones de compositores rosarinxs, y así difundir la producción artística propia de la ciudad.  Con esta idea se hace la invitación a dos artistas: unx consagrado, por decirlo de alguna forma, con una trayectoria reconocida; y a otrx artista emergente, en ascendencia, proveniente de las escenas más under.

Así es que se le ofrece a dos cantautorxs los arreglos de talla orquestal de algunas de sus canciones, y de momento han recibido sólo respuestas positivas y agradecimientos. Es más, lxs artistas les han entregado sus canciones al Octeto para que hagan con ellas lo que quieran: en la primera edición, Ástor Zapata y Jorge Fandermole; en esta segunda presentación, la China Roldán y Julián Venegas.

El Octeto está conformado por Alexis Gamba (Bajo eléctrico y Contrabajo); Pablo Passerino (Trombón); Samuel Iwanczuk Iriarte (Trompeta/Flugel); Manuel Fuertes (Trompeta/Flugel); Tomás Bozzano (Piano/Sintetizadores); Julián Darío Ribero (Batería/Percusión); Marcos Huertas (Guitarra); Kimey Gómez (Saxos).

El show comenzó con las canciones de la China Roldán, que además de ser vocalista de Río Chino, hace un buen tiempo que se está dedicando a su carrera solista, luego de un tiempo de  viajes y aprendizajes en Nueva York y Barcelona, hoy por hoy yendo y viniendo entre Rosario y Buenos Aires. Lo primero fue una de sus canciones con la participación del Octeto completo,  con ella de pié en el escenario y de frente al público. Luego el Octeto le cedió el escenario para que interprete Clara, una canción emotiva dedicada a todas las mujeres víctimas de violencia de género, en todas sus formas. La obra de la China se ve fuertemente influenciada por su participación en el movimiento de mujeres, tanto en el Colectivo de Mujeres Músicas, como en toda la integralidad del movimiento.

La presentación de Agustina Roldán continuó con otra canción acompañada por sus dos compañeros en la composición, para seguir con el Octeto a toda máquina, con sus arreglos justos y sutiles, para cerrar con su canción En manada voy.

Lluvia de aplausos en todo el teatro, mucha emoción bien expresada. Es un lujo poder ver las canciones de la China, que las estamos empezando a conocer, a través de los instrumentos de estos músicos de tan alto calibre. Es un gran aporte el que hace el Octeto Rosarino dándole esta posibilidad a cantautorxs emergentes e independientes.

Se rompe el silencio del entretiempo, desde una puerta al costado de las butacas: “¡Compro baterías viejas, radiadores viejos!” Era Julián Venegas ingresando a la sala, exclamando las Coplas del chatarrero, dándose espacios para casi recitar Vidala del imposible, de Atahualpa Yupanqui, mezclándose con las coplas. “Mis ojos para que sirven, mis ojos si se enamoran, y se apasionan vidita, de imposibles imposibles.” Acercándose al escenario de a poco, por el costado de las butacas. Bienaventuradxs lxs que estaban sentadxs del lado izquierdo del teatro. “¡Compro ventanas, puertas! ¡Compro mesas viejas!... ¡Compro promesas viejas!... Imposible” Exquisito, entre la copla y lo teatral.

Así llega al escenario Julián Venegas, y junto al Octeto interpreta De barcos y derivas, de su último disco, homónimo, que ganó el premio Rosario Edita al mejor disco del año 2018 producido en la ciudad. El Chula bien ha sabido consagrarse, ganarse el respeto de la historia de la música de Rosario, así como también ha sabido representar a la ciudad con su música. Se ha mostrado muy feliz y agradecido de poder entregarle sus canciones al Octeto para que éste las embellezca y retoque sutilmente.

Fueron repasando algunas canciones de su obra, sobre todo de este último y hermoso disco. El Octeto tiene la virtud de embellecer en su máximo esplendor a obras que ya sus bellísimas en sus versiones originales. Logra transformar con el mayor de los respetos y buenas intenciones, las canciones de artistas que han dejado y están dejando una marca en la música rosarina. Lo que sucede en las presentaciones del Octeto es algo que sucede sólo una vez, arriba del escenario del teatro del Sindicato de Empleados de Comercio. Esas canciones no vuelven a ser interpretadas de esa forma otra vez. Por suerte queda un rico registro audiovisual de algunas piezas.

Recomendamos a quienes estén leyendo esto que no dejen de conocer y disfrutar la música de Agustina Roldán y Julián Venegas, así como de poder presenciar las interpretaciones que el Octeto Rosarino hace de obras clave de nuestra ciudad. Pronto estarán anunciando su próxima fecha en el teatro.

Aplausos de pié para cada uno de los ocho instrumentistas, para lxs dos cantautorxs, para el sindicato por este aporte a la cultura rosarina, y para cada persona que trabajó e hizo posible que esto suceda.

 

Texto: Gonzalo Luján

Fotos: Juan Lavarello

 

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