No tengo nada que ver con tu idea del rock: Pez en Pugliese.

Pez, la banda porteña ejemplo de la cultura del under y la autogestión, desembarcó en la ciudad para agitar cabezas, y una vez más compartió el espacio con bandas locales.

Pez es una banda que proviene del under y que respeta esta impronta desde sus inicios en 1993. El paso de los años sólo ha fortalecido sus ideales, a tal punto de haber fundado en el 2000 una discográfica independiente, Azione Artigianale, que funciona como una cooperativa y busca promover el trabajo de otros grupos independientes. La humildad de esta banda se ve reflejada en cada uno de sus recitales, al verlo al bajista (Fósforo García), encargándose de las ventas de discos y remeras en el kiosquito, y al entender el respeto que tienen hacia la música emergente de cada uno de los lugares donde aterriza. Pez siempre busca darle lugar a bandas locales en sus recitales, y esta vez la oportunidad la tuvieron Camello y Nubemadre.

De esta forma, Camello fue el grupo encargado de abrir la noche en Pugliese, en el marco de la presentación de su primer EP homónimo y de su nueva formación. Con su estilo que va desde un power trío con aires progresivos hasta rasguidos propios del funk, supieron llevar muy bien la apertura, y más de un espectador quedó sorprendido al verlos. Un rasgo característico de esta banda joven es que el baterista (Tano Rosignoli) es quien porta la primer voz, aunque ésta se va turnando con la del guitarrista (Agustín Muntaabski), y los coros también suelen quedar a cargo del nuevo bajista (Fermín Sagurduy).

Luego fue el turno de Nubemadre, quienes ya habían tenido la oportunidad de tocar con Pez, y que tocaron varias canciones de su flamante disco Supercélula. Una banda con mucha producción que se enmarca bien en el indie local, pero con una impronta un poco más pesada, que los hizo encajar bien en la noche. Tienen un muy buen uso de efectos de parte del tecladista (Franco Agosto), como del cantante (Lautaro Crenna) quien se ocupó de disparar samplers constantemente.

Y finalmente llegó el turno de Pez, que dio un show más parecido a lo que han sido las presentaciones de sus discos anteriores (Volviendo a las Cavernas y Nueva Era, Viejas Mañas). Tal vez alguien esperaba más canciones de El Manto Eléctrico, lo que su pudo ver en su presentación en la Plataforma Lavardén, pero el recital por sobre todo fue un repaso de otros discos, lo cual encajaba mejor con el show que se puede llegar a brindar en Pugliese.

Con una nueva formación que fue presentada con este nuevo material discográfico, Pez vuelve a tener un tecladista entre sus filas, Juan Ravioli, quien también se ocupa de la segunda guitarra, con lo que lograron un sonido muy completo para poder repasar diferentes momentos de la historia de la banda.

El punto de partida del recital fue Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar, una de sus canciones más reconocidas, a la que le siguieron Cráneos (primer tema de El Manto Eléctrico), La madre todas las artes y Para las almas sensibles. Luego tocaron Todo lo que ya fue, otra canción de su último material de estudio, para ya dedicarse a interpretar canciones de toda su carrera.

Después de interpretar Bandera negra y Roma, llegó un momento que no puede faltar en los conciertos de Pez: Fuerza y No mi corazón coraza, dos canciones de su segundo disco Quemado, que casi siempre aparecen unidas, como si fueran una sola canción.

Habiendo agitado muchas cabezas, todo el ambiente se suavizó cuando repasaron el disco Hoy con dos bellísimas canciones como lo son Difícil de conseguir y Bettie al desierto. Un momento de la noche para respirar, para poder ver la otra faceta del grupo y enternecerse un poco después de tanta fuerza. Pero poco duró la paz y hasta el final no hubo más respiros. Así vinieron Ahogarse y Haciendo real el sueño imposible, con una bajada que termina explotando al final del tema. 

Luego tuvimos el gusto de verlo a Minimal jugando con su guitarra en la intro de Los orfebres, tema que fue seguido por Gala, una canción letal de 40 segundos. Para seguir manteniéndose bien arriba, continuaron con Lo que se ve nos es lo real, Último acto y Maldición.

Para cerrar el concierto tocaron dos canciones de su primer trabajo discográfico, Cabeza: Rompo tu piel de asno, y la última pieza de la noche fue Introducción, declaración, adivinanza. De esta forma los fieles seguidores de la banda pudieron agitar sus cerebros de principio a fin, sólo con un pequeño respiro para los amantes de los discos más suaves.

La última canción de la noche reza en una de sus estrofas “No tengo nada que ver con tu idea del rock”. Y eso es Pez, una banda que nunca se alejó del under, que entiende que su camino es el de la autogestión y el de la independencia. Sus 22 años de experiencia sólo fortalecieron sus convicciones y su virtuosismo. Llena de alegría ver cada vez más gente en sus recitales, siendo un grupo que siempre se mantuvo por fuera de las esferas dominantes.

Este es el camino. ¡Viva Pez!

 

 

escritos: Gonzalo Luján

 

foto y video: Francis Castillo 

 

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